José Teo Andrés
Playas y astilleros
En Gijón grandes astilleros fueron desapareciendo con la reconversión naval. En donde se encontraba el mayor de ellos, el Puerto construyó dos playas, las de Levante y Poniente, pese a que la ciudad asturiana ya contaba con un enorme arenal, San Lorenzo, su mayor atractivo por su emplazamiento en pleno centro urbano. Fue una decisión dolorosa, haciendo de la necesidad virtud al no encontrar empresas dispuestas a seguir con la construcción de buques, que daban empleo a miles de personas y creaban riqueza. Ahora hay dos playas, que está muy bien, pero no es lo mismo.
En Vigo también se habló de trasladar los astilleros de Beiramar y crear un espacio de ocio, ciudadano y costero entre O Berbés y Bouzas, una idea que no pasó de ahí, aunque valió para varios titulares de prensa. Más avanzada fue la propuesta de la Xunta del bipartito PSOE-BNG, con Touriño a la cabeza, que plasmó en un estudio sobre la costa, donde contemplaba como una opción construir un puerto exterior para Vigo, que estaría entre Baiona y Santa María de Oia, probablemente el tramo de la costa gallega con las peores condiciones. Obligaría a empezar desde cero, con una inversión brutal (600 millones como mínimo) para diques, carreteras, muelles e infraestructuras que permitieran dominar la naturaleza y el océano abierto. Tampoco pasó de ahí la cosa, porque era un absurdo: Vigo tiene como su principal baza disponer de una terminal operativa los 365 días y las 24 horas gracias a sus condiciones naturales únicas.
En Vigo hay medio centenar de playas y varias de ellas se encuentran en el litoral de Teis, donde se encuentra Metalships, cuyo destino parece pasar por cambiar de nombre y propiedad y ampliar el negocio, y con ello la plantilla. Recordemos: fue en su tiempo Ascon, la empresa que se hizo famosa por su quiebra, que mandó a casa a miles de hombres. Ahora, una nueva oportunidad en el mismo lugar.
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