Carmen Tomás
Casi un mes tarde
La reforma anunciada del parque García Picher ha quedado archivada, probablemente “sine die” por dos razones que confluyen: los vecinos mostraron de forma abierta y mayoritaria estar en contra del proyecto anunciado por el Concello y hay municipales dentro de nueve meses y no conviene abrir frentes ni líos. Ya veremos después de las elecciones, cuyo resultado está más o menos cantado.
Viene a cuento para recordar el homenaje tan reducido de Vigo a Joaquín García Picher, un alcalde a estas alturas casi desconocido, que gobernó durante poco más de cuatro años a caballo entre el año final del franquismo y la Transición, el peor momento posible, sin legitimidad democrática y sin dinero para poder realizar obras urgentes. Y, sin embargo, consiguió logros enormes en tan poco tiempo y con medios tan escasos. Primero, terminó el feo edificio del consistorio que le había dejado en herencia Antonio Ramilo, un horror firmado por el Colegio de Arquitectos para el que no había dinero suficiente. Lo finalizó y fue inaugurado por Juan Carlos en 1976, en uno de sus primeros viajes como rey, de ahí la plaza. En paralelo, logró que el Gobierno asumiera como una obra urgente de interés general un nuevo embalse, Eiras, diez veces mayor que Zamáns, para resolver el problema del abastecimiento de una ciudad que no paraba de crecer. Hasta hoy, ha servido: ahora es necesario aumentar su tamaño o construir otro. También consiguió en 1977 que Vigo fuera seleccionada ciudad del Mundial 1982, sede por delante de A Coruña, lo que obligó a financiar y construir una nueva grada, Río, la única hasta que se construyó Marcador recientemente. Y por fin, abrió el colegio universitario de Vigo, con el añadido de la Escuela Superior de Ingeniería Industrial, en unos barracones en Torrecedeira, en 1976, lo que permitió completar estudios universitarios y poner las bases para conseguir diez años después la Universidad de Vigo.
Todo eso, que le coloca como mínimo como el mejor alcalde del siglo XX, le ha merecido un pequeño parque. El autócrata Portanet cuenta con una avenida. Así es Vigo.
Contenido patrocinado
También te puede interesar