El ocaso de un modelo de transporte

Publicado: 01 nov 2026 - 04:00
Opinión.
Opinión. | Atlántico

El desgraciado accidente ferroviario del pasado miércoles muestra el ocaso de un sistema de transporte público como el tren de alta velocidad, que constituyó durante mucho tiempo un modelo al que todas las ciudades y territorios españoles querían acceder, y que fue objeto de mucas luchas políticas tanto entre los distintas comunidades españolas de España como dentro de ellas entre los distintos consistorios. Al igual que el accidente del Concorde marcó el fin de un modelo de transporte muy rápido pero poco eficiente y difícil de gestionar, el accidente de Urda parece marcar el fin de este modelo. En todo caso se intentará mantener lo que ya hay pero veo difícil que el nuevo gobierno, sea cual sea, quiera afrontar los costes de expandirlo.

Los responsables de la planificación económica en las economías de tipo soviético, al carecer de precios y de indicadores de beneficios y costes, hacían uso de los accidentes en sus infraestructuras para detectar fallos en el funcionamiento o como prueba de un mantenimiento inadecuado. Este accidente, con independencia de los culpables que se quieran buscar, muestra que esta forma de transporte, tan cara y poco aprovechada al no servir para transportar carga, no está funcionando adecuadamente y no sólo en lo que se refiere a la seguridad, que tampoco lo está haciendo . La prueba es que pocos países del mundo, algunos mucho más ricos y poblados que el nuestro, no parecen querer adoptar este modelo. Ni siquiera se lo plantean, y mucho menos lo harán después de estos accidentes. Pocas líneas de este modelo son rentables pues ni siquiera cubren los costes de explotación comercial, y sobre todo con unos costes de mantenimiento enormes para los que no existen fondos suficientes. Si los pocos recursos libres con que cuenta el estado español se destinan a una subida irresponsable de las pensiones, que sólo el próximo año implicará alrededor 10.000 millones de euros más sólo en revalorizaciones, obtenidos en buena medida a través de esquilmar a otras partidas del presupuesto, poco quedará para el mantenimiento de infraestructuras como esta o otras, como presas, carreteras o las redes eléctricas, que también están muy necesitadas de inversiones. Sólo con la mitad de esa suma se podrían afrontar mejoras en muchas de ellas. Sin contar con que el gobierno español ha recibido grandes dotaciones de recursos europeos, que parecen haber sido destinadas a otros fines, no siempre de inversión. No parece que esto vaya a cambiar, pues la alternativa que existe al gobierno actual parece seguir por el mismo camino, por lo que el nuevo gobierno se encontrará con la misma situación con la que hoy se encuentra el gobierno socialista, sólo que entonces les tocará a ellos afrontarlas, pero sin recursos para hacerlo, salvo cambios muy sustanciales en las actuales partidas de gasto , que no parecen estar dispuestas a hacer. El endeudamiento necesario para mantener estos sistemas de gasto también se está haciendo cada vez más caro y requiere de cada vez más recursos para poder atenderlo, por lo que no será posible destinar recursos a estas partidas sin subidas sustanciales de impuestos, que a su vez ahogarán aún más a particulares y empresas.

La renovación de equipos no vende políticamente y no parece que vaya hacerlo en un futuro próximo, condicionado por las promesas electorales que tan alegremente se hacen. Las líneas de alta velocidad no sólo son caras de construir sino también de mantener, no sólo las vías sino sus complejos sistemas de seguridad, lo que acompañado a un incremento del uso de las infraestructuras por nuevas compañías, que por cierto pagan por usarlas sin que se vea a que se destinan esos pagos, lo que obligaría a destinar muchos más fondos. Pero se prefiere destinarlos a ganar votos y luego así nos va y nos seguirá yendo, por desgracia.

Contenido patrocinado

stats