Los nuevos Dalton

Publicado: 29 abr 2026 - 01:40
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Jordi Pujol, el viejo león del catalanismo burgués y cristiano que encarnaba las más puras esencias nacionalistas y hacía de ellas un mensaje basado en el sentido común, la urbanidad y la decencia, no era en realidad un adalid del regeneracionismo sino el jefe de una banda de depredadores a los que unía el parentesco familiar y convertía en una especie de hermanos Dalton del viejo Oeste trasplantados a la Cataluña de un siglo después, cuyo desarrollo económico y moral de más que dudosa procedencia, fijaba su refugio predilecto en la vecina Andorra. Pero, al contrario de los Pujol, los Dalton acabaron todos ellos pagando sus actos delictivos. Todos cayeron en el atraco a un banco de la localidad de Coffeyville en Kansas en 1892, menos el menor de la saga, Emmet, al que se le contaron veintitrés impactos de bala a pesar de lo cual, sobrevivió. Emmet, condenado a la perpetua, pasó quince años encarcelado y cuando salió, se dedicó, con notable éxito, al negocio de las pompas fúnebres.

Jordi Pujol tiene hoy 95 años y los peritos forenses aseguran que ya no se entera de nada, por lo cual han decidido aislarlo del procedimiento y dejarlo libre por humanidad, un sentimiento francamente reconfortante al que ha contribuido el actual presidente de la Generalitat, su sucesor Salvador Illa. Es, en efecto, un acto muy piadoso –los catalanistas se caracterizan por su acento burgués y su honda religiosidad- pero no deja de transmitir una cierta frustración sobre todo a aquellas con los que este sentimiento no se ha practicado. Pujol en efecto, tiene una edad que impide su ingreso en prisión, pero sus actos son de una gravedad notable y plenamente demostrada en un proceso cuya instrucción se ha prolongado por más de treinta años y en ese punto se acochina toda la impunidad y la negligencia consciente de este episodio vergonzoso. El proceso instruido contra la familia Pujol se ha ido dilatando, anestesiando y durmiendo de forma voluntaria para tratar de estirar el tiempo y que se diluyera sin llegar a nada. Todo el nacionalismo de élite y meapilas entre dos siglos se ha afanado en ello. Hoy, a 2026, Pujol está pero no está, su señora ya no está y sus hijos van a cargar con el mochuelo. Pero poco… La famosa herencia de Andorra lo cubre todo.

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