Movilización popular

Publicado: 03 may 2026 - 02:27
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Opinión. | Atlántico

Hace mucho tiempo que no creo en las supuestas virtudes de la movilización popular para conseguir mejoras sociales en el ámbito económico. Para mejorar las condiciones de vida de la gente sólo confío en las mejoras en la productividad, esto es las que derivan del trabajo y la inversión, para poder conseguirlas. Si la lucha por sí misma consiguiese resultados, para sacar a un país de la pobreza no habría que hacer más que cortar unas cuantas calles y destrozar algún mobiliario público y ya entonces el país conseguiría salarios más altos, unas pensiones más elevadas y mejorar los servicios sociales sin más esfuerzos. Lo que ocurre es que no veo la relación entre hacer daño a la ciudadanía y un mejor rendimiento económico, en todo caso de haberla sería la inversa, a mayores disturbios mayor pobreza y menos calidad de vida.

Hace unos años muchos griegos, al enterarse de los planes de recorte que les aguardaban, quemaron la plaza Sintagma de Atenas, pero no sólo no consiguieron evitarlos, sino que además tuvieron que gastar en reconstruirla. En el mundo existen pueblos muy combativos, pero viendo sus indicadores de bienestar no parece que les vaya especialmente bien, mientras que otros más disciplinados y pacíficos parece que van lentamente protestando. Suizos o austríacos no acostumbran a destacar en las portadas de los medios por sus combates callejeros a favor de subsidios o controles de precios, y parece que a pesar de ello, o quizás precisamente por eso, no dejan de prosperar.

El uso de la lucha política no crea ni puede crear riqueza, sólo repartir de otra forma la existente, y no necesariamente a favor de los débiles, pero alterando al mismo tiempo los incentivos para crearla. Los recursos pasarán entonces a favor de aquellos que cuenten con mayor capacidad de movilización a coste de los más emprendedores y productivos, con lo que dejarán de tener incentivos para hacerlo, reduciendo de esta forma la riqueza global de la comunidad. Al final no quedará nada por repartir y las protestas ya no valdrán de nada. Como sucedía hasta hace poco en Argentina y otros países muy combativos.

Esto viene a cuento por el llamamiento de la vicepresidenta Yolanda Díaz a la movilización popular para conseguir que el decreto sobre alquileres derrotado esta semana en el congreso vuelva a la cámara y sea prorrogado de nuevo. Aparte de la incongruencia de llamar a movilizarse contra el Gobierno del que forma parte, poco podrá conseguir la lucha en este caso, sólo beneficiar a unos a costa de perjudicar a otros. Una prórroga del decreto, puede beneficiar temporalmente a los actuales inquilinos, pero a costa de perjudicar a aquellos que quieren alquilar una vivienda, y más si tienen un perfil vulnerable, y por supuesto a los arrendadores, la inmensa mayoría pequeños propietarios. De triunfar la movilización, muchos de los que podrían colocar viviendas en el mercado desistirán de hacerlo, debido a la inseguridad jurídica, dedicando sus viviendas a otros usos. Al existir menor oferta, y la demanda permaneciendo idéntica o incluso mayor al sumarse a ella la de aquellas personas que acceden por primera vez al mercado, los precios sin duda subirán y se exigirán mayores garantías a quienes pretendan acceder a alquilar un inmueble. Los otros grandes beneficiados serán sin duda los políticos que alienten la protesta, que quizás puedan obtener algún rédito electoral en el proceso.

Los viejos economistas decían que el poder, en este caso de movilización, no pueden derrotar nunca a la ley económica. Recordarlo nunca está de más y evita desilusiones posteriores.

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