Mbappé y la escoba china

Publicado: 29 oct 2026 - 05:25
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Las autoridades chinas así lo han expresado: “tolerancia cero ante comportamientos que hieran los sentimientos nacionales”. Está en cuestión la broma del futbolista Mbappé a cuenta de su equívoca imagen como Mao Zedong, el gran timonel que dirigió con mano de hierro los destinos de China desde 1949 hasta su muerte en 1976. Los herederos ideológicos en el poder no osan reinterpretar nada que tenga que ver con la petrificada deidad laica en que han convertido a aquel campesino de mirada inescrutable, aquel poeta cargante e ideólogo sectario. Sobre el bueno de Mbappé, que se ha metido en un lío económico que trasciende sus propios intereses, se sabe que sus compañeros de la selección francesa le gastan bromas a cuenta de su modo de ejercer la capitanía del grupo. Alguno filtró que también le apodaban “Mobut”, por el dictador congoleño Mobutu Sese Seko, que se adornaba con un precioso gorro de piel de leopardo. Bromas de vestuario.

Escogió mal momento la estrella de les bleus y del Real Madrid para dejar correr esta chanza sobre dictadores inverosímiles del pasado siglo. En el mullido occidente acostumbramos a deformar la percepción que de sus grandes hombres, y mujeres, tienen en otras geografías y sociologías menos liberales. No digamos nada respecto al sentido del humor y sus complicadas interpretaciones y derivaciones. A Mbappé, también conocido como Donatello o Tortuga Ninja, le ha caído encima una nueva vuelta de tuerca en el rigor disciplinario que Xi Jinping exige a los miembros del partido y los funcionarios. La deslealtad política y la apatía serán castigados, más duramente aún si cabe, de salir adelante el informe que Xi ha presentado ante el Comité Central del Partido Comunista Chino (PCCh) en vísperas del próximo Congreso Nacional de 2027.

En las oficinas de Mbappé, en las del Madrid y las de La Liga, han empezado a recibir las comunicaciones de ceses de jugosos contratos económicos. El desconcierto y las solicitudes de perdón vuelan sobre la ruta de la seda, camino de los ignotos despachos chinos donde atienden los ultrajes al honor patrio. Con China y las monarquías árabes nos pasa que hemos caído en sus redes como moscas en la miel. El dinero hace bailar a las antiguas potencias coloniales y haría falta el más vitriólico Quevedo, el más altanero T.E. Lawrence o el observador Graham Greene para dar la justa palabra y medida de nuestro oprobio y error de perspectiva.

Donatello, Mobut o ahora un remedo de Mao, es solo la broma inconsciente de un icono deportivo y comercial capaz de blanquear dictaduras implacables o monoteísmos medievales. Ahora bien, Mbappé no debiera olvidar lo que Mao dejó escrito: “Donde no llega la escoba, el polvo no desaparece”.

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