Francisco Muro de Iscar
Un país que funcione
La Diputación anunció en sus presupuestos para 2027 unos cinco millones de euros en inversiones directas en Vigo en colaboración con el Concello y otros 10 millones para actuaciones propias en la ciudad, acumulando, según sus cuentas, casi 70 millones a lo largo del mandato municipal que finaliza en unos meses. Quizá no sea mucho, pero se mantiene una línea iniciada hace unos años, donde Vigo y Pontevedra pasaron de no contar en absoluto para el organismo provincial a tener un espacio propio en sus cuentas. Durante décadas, la Diputación estaba en manos de los alcaldes de los pueblos, que hacían y deshacían como un auténtico “sindicato” que dejaba descaradamente a las dos ciudades de lado sin tocar bola. Además de estos cinco millones, hay que contar el esfuerzo de la Diputación en Balaídos ya realizado y que quizá se amplíe si la FIFA dice “sí” a la candidatura mundial. Veremos.
El Concello, por su parte, prevé en su programa de gobierno 40 millones de euros en inversiones nuevas para el siguiente ejercicio y hasta 127 millones con otras actuaciones ya planteadas en el pasado y que ahora podrían ejecutarse.
Finalmente, la Xunta anuncia unos 140 millones en Vigo para 2027 y hasta 700 millones con el gasto sanitario en los hospitales vigueses, que se lleva la mayor parte del presupuesto. El Gobierno gallego dispone de mayor capacidad inversora, que lógicamente debe trasladarse a los papeles.
Pero la clave no está en lo que aparece, que también, sino en la ejecución. Y ahí está el asunto: buena parte de las partidas consignadas formalmente nunca pasan del papel. O se convierten en cantidades que se repiten año tras año sin avanzar nunca.
Ahí está el caso de los presupuestos del Estado, con miles de millones fosilizados ejercicio tras ejercicio, con ejemplos bien conocidos como la autovía Vigo-Porriño, la salida sur, la biblioteca del Estado y, por supuesto, la variante de alta velocidad por Cerdedo. Son proyectos que se limitan a aparecer cada año en las cuentas del Estado…. salvo en esta legislatura: Doc PS se ha convertido en el primer presidente europeo que concluye todo un mandato sin aprobar unos presupuestos generales, hecho insólito y profundamente antidemocrático. Y con trágicas consecuencias: la falta de mantenimiento ha hundido al AVE, que era Marca España desde hacía más de 30 años.
Doc PS no ha tenido tiempo ni capacidad para llevar ante el Parlamento su proyecto económico, pero sí para levantar más alto el Muro, en su calidad de presidente más populista y divisivo. Y el más irresponsable: ha desatado demonios que permanecían encadenados hasta ahora en lo más profundo del infierno.
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