El manifiesto

Publicado: 13 ene 2026 - 01:20

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Estamos a años luz del sanchismo fundacional (febrero 2017). Pregonaba un PSOE "autónomo y libre de injerencias, donde la militancia decida", llamado a ser "la fuerza del cambio que vertebre a España", "plural", "diverso" "coherente", "creíble", "feminista, ecologista, federalista y laico". Ese era el cantable de Sánchez en vísperas de las primarias en las que barrió a Susana Díaz, la alternativa conjurada para frenar a quien, como secretario general abatido en la crisis interna de 2016, ya había mostrado maneras en su tendencia a utilizar el partido como herramienta al servicio de su ambición de poder a cualquier precio.

Diez años después, un movimiento nominado "Socialdemocracia 21" se ofrece como espacio de encuentro, no de exclusión, para el debate inspirado en la búsqueda del bien común. Así reza el manifiesto difundido por las redes sociales. Lo apadrina el exministro, Jordi Sevilla, un sanchista de primera hora que desembarcó a tiempo y ahora es, junto a García Page, socialista con mando en plaza como presidente de Castilla-La Mancha, el más claro exponente público de una apremiante necesidad: rescatar al PSOE para la Socialdemocracia.

Entre otras cosas, el manifiesto endosa a los actuales cuadros dirigentes la culpa por el engorde artificial de la ultraderecha. Al tiempo reclama un cambio de rumbo del PSOE, de vuelta a la centralidad. O sea, "abierto a consensos democráticos con sus adversarios en cuestiones de Estado" y atención preferente a los problemas de los ciudadanos,

Decir todas estas cosas es muy fácil. Otra cosa es que el clarinazo regenerador vaya a tener el recorrido y la capacidad de contagio que merecen sus razonables propuestas. En eso tengo mis dudas, aunque siempre desde el convencimiento de dos apremios:

Uno, la reactivación del PSOE como partido de mayorías, libre de exigencias insoportables. Básicamente las de nacionalistas vascos y catalanes, que encajan en lo que el manifiesto de Jordi Sevilla llama "dictadura de las minorías".

Y otro, la necesidad de recolocar al PSOE como sólido pilar izquierdo de la centralidad política, puesto que hoy por hoy es "un palo carcomido". Eso decía Unamuno en 1917 sobre unas de las dos fuerzas del turnismo (conservadores y liberales) durante la llamada Restauración.

Lo reseñable es que los apoyos al manifiesto no son tantos ni tan decisivos para tumbar el sanchismo desde dentro del PSOE. El manifiesto reclama elecciones ya, pero la profesionalización de la política como medio de vida, el llamado patriotismo de partido o la simple resistencia a significarse, todavía permiten al número uno insistir en su archi-proclamado propósito de agotar la legislatura "con el Parlamento o sin el Parlamento".

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