¿Sabe usted cómo se llama el candidato a la Junta?

Publicado: 15 feb 2026 - 10:31
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A partir de hoy, falta un mes, exactamente un mes, para que se celebren las elecciones autonómicas en Castilla y León, a las que están convocados dos millones de electores. El tercer clavo en el ataúd de Pedro Sánchez, dicen unos, con algunas encuestas en la mano; no tan rápido, contraatacan otros, aduciendo que estos terceros comicios autonómicos del año en poco se parecen, por lo que respecta al candidato socialista, a los dos anteriores, y menos aún al próximo, Andalucía. Hay sondeos para todos los gustos, pero una pregunta sobrevolando la escena que yo he propuesto, a modo de peculiar encuesta, entre algunos de mis compañeros periodistas en Madrid: ¿sabéis cómo se llama el candidato socialista a la presidencia de Castilla y León? De doce, solamente dos conocían la respuesta. Ya sé que esto apenas sirve como débil indicio y para ilustrar un comentario político, pero no me negará usted que la cosa tiene, 'a priori', sus aspectos significativos.

Asistí a uno de esos desayunos masivos con Carlos Martínez, candidato del PSOE a la presidencia de Castilla y León y alcalde de Soria, y allí pude comprobar el enorme desconocimiento existente en los cenáculos y mentideros de Madrid hacia la política castellano-leonesa ( y hacia la castellana y leonesa, como quieren algunos velando por sus intereses específicos) en general y hacia el candidato del PSOE en particular. La verdad es que el acto estuvo mal presentado y la impresión que dejó el candidato entre los dos centenares de asistentes fue, cuando menos, equívoca: los observadores neutrales salieron, decían, como el negro en el sermón, con los pies fríos y la cabeza caliente, mientras que los más 'cafeteros' (nunca mejor dicho en un desayuno) se hacían lenguas sobre la 'promesa' que significa el hombre que quiere echar al 'popular' Alfonso Fernández Mañueco del sillón presidencial en el Colegio de la Asunción.

A Carlos Martínez se le conoce poco, pero eso es, dicen las personas con las que me he entrevistado en un viaje por algunas capitales de la comunidad, más bien una ventaja que un inconveniente, al menos teniendo en cuenta los ejemplos extremeño y aragonés. Poner a ministros como candidatos es una táctica suicida, como tantas veces hemos dicho tantos, y que volverá a mostrarse dentro de un par de meses en Andalucía, donde todos los pronósticos auguran una catástrofe para la aún vicepresidenta María Jesús Montero.

Sí, en Castilla y León, donde se inicia ya esta semana una especie de 'recta final' hacia las urnas, ganará, claro, el que no gobernará sino con un acuerdo con Vox (como en Extremadura y Aragón, quizá se abra un período largo de negociación entre ambos partidos). Pero, dicen quienes analizan los datos sobre el terreno, no habrá debacle para el PSOE como en las dos elecciones anteriores, y Carlos Martínez salvará, al menos, los muebles. Lo que no es poco para un PSOE que empieza a cuartearse a ojos vista, y está claro que no hablo solo de Castilla y León, donde el disidente (Tudanca en este caso) también fue apartado de las mieles del hipotético poder por eso mismo: por disentir.

Así que ya saben, señoras y señores: la tercera fase del Gran Espectáculo de las Elecciones está servida y comienza hoy mismo. La cuarta será, sospecho, la definitiva.

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