Benito Iglesias
El brutal coste de la incompetencia
A nadie deja indiferente. O más bien levanta pasiones encontradas. O es un dios o un indigente moral. ¿Por qué, por qué, por qué? Porque no se calla ni debajo del agua. Pero hay veces que tiene razón, toda la razón José Mourinho, como cuando revela que los jugadores del Real Madrid hacían cola delante del espejo antes de saltar al campo y retrata a una generación de deportistas más preocupados por su imagen, que les reporta pingües beneficios, que por ganar los partidos y que compiten, entre ellos, en el estilismo, vulgo peinado, o en quien tiene menos espacio en su cuerpo sin tatuar, siguiendo o marcando tendencia. Mourinho los prefiere legionarios que metrosexuales, si es que todavía se emplea esa palabra.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
La Iglesia, con la crisis de la vivienda
Un hogar temporal para mujeres y madres: “Fue mi salvación”
La Iglesia, con la crisis de la vivienda
Un espacio cedido por la iglesia, convertido en lugar seguro para menores
La Iglesia, con la crisis de la vivienda
La Diócesis Tui-Vigo aumenta sus viviendas en alquiler al reformar casas rectorales