Fermín Bocos
La imputación de Zapatero
Solamente alguien afectado de sus facultades mentales o un suicida desprecia los sabios consejos que le ofrece un anciano con experiencia.
Quien ha recorrido el difícil camino de la vida sabe mejor que nadie que no todo es “miel sobre hojuelas” puesto que existen etapas en que cuando todo parece perdido solamente se sale adelante si se ponen en práctica los consejos de quienes ya antes pasaron por lo mismo.
Pues bien, despreciar las sabias enseñanzas de la Historia equivale a burlarse y despreciar los sabios consejos de un anciano experimentado.
Es ley sociológica que se cumple de manera inexorable que quienes se encogen de hombros ante lo que enseña la Historia -tarde o temprano- se verán obligados a repetir los mismos errores que cometieron quienes vivieron antes que nosotros.
Hace días se celebraron elecciones en Andalucía y de resultado de las mismas podemos sacar enseñanzas de gran provecho.
Por lo pronto, Yolanda Díaz, activista marxista y vicepresidenta, nos dice que el gran perdedor fue Juanma Moreno, candidato del Partido Popular (PP) y dice eso porque -a pesar de haber logrado más votos que los socialistas- no consiguió la mayoría absoluta.
Vaya lógica absurda de quien retuerce los argumentos para ver si logra convencernos de que la luna es de queso.
Sin embargo, a a pesar de su sectarismo, Yolanda tiene parte de razón porque, efectivamente, tal y como están las cosas, el PP pudo haber logrado más votos, concretamente los necesarios para contar con una cómoda mayoría absoluta que le permita gobernar en solitario.
El candidato del PP no logró la codiciada mayoría absoluta por la sencilla razón de que adoptó una conducta tibia que raya en la cobardía.
Y esa actitud, en la España de hoy, es vista como algo cercano a la traición.
Millones de españoles que durante décadas votaron al PP aún recuerdan con amargura el triste papel que desempeñó Mariano Rajoy cuando fue presidente de gobierno.
Rajoy -a pesar de contar con 186 diputados- no quitó nada de lo que impuso Zapatero; tanto así que muchos consideran a su gobierno como si fuera un tercer período socialista.
De nada le sirvió a Rajoy una actitud tibia y complaciente.
Al final, y cuando ya no fue útil, los mismos socialistas a quienes tanto había favorecido acabaron defenestrándolo cuando menos se lo esperaba.
Así le paga el diablo a quien le sirve.
En estos tiempos de efervescencia política, los conservadores que apoyan al PP ya no quieren una segunda edición de Rajoy llámese como se llame.
Eso explica que muchos desilusionados no se hayan votado o se hayan quedado en casa.
Los españoles de hoy quieren políticos valientes que den la cara y que no se dejan amedrentar por respetos humanos.
Los españoles de hoy exigen que se definan los campos sabiendo con exactitud quien es quien.
Y en estos momentos la única política que ofrece garantía de valor y honestidad es Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid.
Por eso estamos de acuerdo con Luis Losada Pescador cuando dice que Díaz Ayuso fue la gran triunfadora en Andalucía.
Muy pronto se celebrarán pláticas tendientes a formar coaliciones.
Ojalá que quienes participen en dichas conversaciones adopten una actitud firme, valiente y realista.
De lo contario podrá ocurrir lo mismo que ocurrió en 2023: Que a pesar de haber ganado el PP quien acabó gobernando fue Pedro Sánchez.
Los españoles de hoy exigen valentía a sus políticos; eso explica la creciente popularidad tanto de Isabel Díaz Ayuso como de José Luis Martínez Almeida quien -dicho sea de paso- se declaró públicamente como católico practicante.
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