Juan Pina
Suiza nos recuerda qué es el dinero
En su permanente carrera por apelar a subterfugios y maniobras orquestales en la oscuridad, Sánchez acaba de poner en circulación una nueva herramienta virtual -y supuestamente penal- que ha dado en llamar “Hodio” a consejos sospecho del gabinete de pensadores de Moncloa, cuya objetivo no acaba de aclararse y cuya rentabilidad es más que cuestionable si nos atenemos a las sucintas explicaciones facilitadas por el Gobierno sobre su naturaleza. “Hodio” es, o al menos así lo ha manifestado el presidente, un ente dispuesto para combatir y castigar el odio en las redes sociales aunque en esta primera comparecencia no ha dado muchas más explicaciones sobre los métodos que se van a utilizar y sobre todo, que organismo va a encargarse de determinar cuándo se produce el mal que quiere erradicarse, como se cuantifica y distingue, qué tratamiento recibirá cuando se identifique y determine, y muchos interrogantes más que a cualquiera se le ocurre imaginar nada más conocer su creación. El propio nombre aplicado al instrumento tampoco tiene una razón fundamentada para llamarse así, y en verdad cuesta comprender qué mensaje subliminal se oculta bajo esa H que lo encabeza. En definitiva, todos sabemos que está circunscrito al ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y poco más.
Personalmente creo que la sociedad española en general no se caracteriza por generar alarmantes y persistentes estados de odio. Es cierto que hay en ella rincones oscuros que pueden practicarlo, como hay otras muchas facetas del comportamiento criminal que habitan en el subsuelo de la vida cotidiana y en determinadas circunstancias afloran a la superficie. Pero suponer que vivimos en un escenario que necesita un sistema específicamente arbitrado para combatir el odio es en mi opinión un disparate además de fomentar una situación que no existe y que trata injustamente a la mayoría de los que habitamos este país que convivimos en un ámbito muy confortable y mayoritariamente pacífico.
Supongo por tanto que este “Hodio” anunciado por el Gobierno es otra de una larga lista de sus habituales engañifas. Propuestas ampulosas y vacías que se tornan inútiles, están sacadas de una inagotable chistera, y pasado un tiempo se olvidan. Ya tenemos costumbre y el truco se recicla.
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