Funerales laicos

Publicado: 30 ene 2026 - 03:15
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Opinión. | Atlántico

Me parece acertada y loable la decisión de los Reyes de acompañar a las familias de las víctimas de la tragedia de Adamuz en el funeral de Huelva. Los Reyes siempre están donde deben estar. Lo hicieron con la dana y lo hacen ahora.

Los funerales laicos, como el que se iba a celebrar por los fallecidos en el reciente choque de trenes de Adamuz, solo sirven para que los políticos se hagan una foto. En mi opinión, no dejan de ser un ejercicio de impostura. Por eso comprendo la decisión de los familiares de las víctimas de no querer acudir a ese funeral que pretendia organizar el Gobierno y que ha tenido que suspender.

La mayoría de las familias de las víctimas de Adamuz ya ha organizado entierros, funerales y misas en sus localidades de origen. Funerales íntimos donde se ha honrado a los muertos o como en Córdoba, donde la misa celebrada por el Obispo fue multitudinaria, o ahora el de Huelva.

Los funerales laicos son un remedo de los funerales católicos que solo les sirve a los políticos de turno para, insisto, hacerse una foto.

Este es un viejo país heredero de la tradición judeocristiana que a su vez "bebió" en Grecia y en Roma, y llevamos siglos enterrando a nuestros muertos con la solemnidad y el recogimiento de las ceremonias religiosas.

Es imposible encontrar consuelo ante un desfile de autoridades políticas con estudiado gesto compungido, en la mayoría de ellos, un ejercicio de impostura.

He asistido a unos cuantos funerales laicos de amigos fallecidos y me han helado aún más el alma de lo que sentía ante sus pérdidas. Todo me resultaba impostado, desde los discursos de los allegados a los lugares elegidos, la falta de solemnidad y también de recogimiento.

Desde luego tengo claro que, independientemente de en qué creo o dejo de creer, el día que me muera quiero que mi hijo organice un funeral en la iglesia porque es parte de nuestro acervo cultural.

España es un país aconfesional y así se consagra en nuestra Constitución, pero "aconfesional" no supone que, en caso de catástrofe o sin catástrofe de por medio, la despedida tenga que ser con unos cuantos representantes públicos subidos a una tribuna con cara de pasmo y haciendo el paripé.

Sin duda, habrá personas, familias, alejadas de cualquier religión y por tanto que no quieran despedir a los suyos con una ceremonia religiosa. Y es evidente que hay que respetar su decisión de enterrar a sus familiares y amigos como crean conveniente. Pero esa es una decisión individual que nada tiene que ver con el pretendido funeral de Estado laico del Gobierno.

Se trata de que cada cual entierre a los suyos según sus creencias o ausencias de estas pero insisto: los funerales laicos organizados por políticos no dejan de ser una impostura.

La obligación del Gobierno, con Pedro Sánchez y su escudero el ministro Puente, es dejar de exculparse con tanto descaro como cinismo por lo sucedido y asumir, y desde luego poner remedio, a la calamitosa situación en que se encuentra nuestro sistema ferroviario por falta de inversiones y mantenimiento.

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