Desprestigio de España

Publicado: 30 ene 2026 - 03:15
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Opinión. | Atlántico

No hay embajada de los países de la Unión Europea en Madrid que, en esta semana que termina, no haya enviado ya un informe sobre la urgente españolización (y europeización) de entre 500.000 y 800.000 inmigrantes, sin identificación hasta ahora. España e Italia se han quejado, con frecuencia, de las molestias de tener que ser los porteros de la discoteca europea, pero Francia, Alemania, Países Bajos, Dinamarca, Bélgica, Polonia, etcétera, serán los que ahora se quejen de que el portero de España ha decidido dejar la puerta abierta, sin consultar a los clientes, que ya están dentro.

Ya veremos en qué queda la última ocurrencia del desprestigiado Pedro I, El Mentiroso, pero igual a los españoles, al viajar por Europa, dentro de nada nos exigen, además del pasaporte, un visado especial.

Además del dolor de las víctimas, del desgarro de familias que añoran muertos que no volverán y cuidan heridos que no se sabe si podrán recuperarse -y eso es lo más importante- viene la repercusión en otros ámbitos del accidente de Adamuz. La prolongación del contrato del AVE de La Meca, que superó los 7.000 millones de euros, se ha aplazado sin fecha, porque los saudíes tienen mucho dinero, pero temen que pueda ocurrirles algo semejante a ellos. Es el contrato en el que las empresas españolas vencieron a las francesas, y colocaron a ese grupo en el más prestigiado del mundo para construir y mantener trenes de alta velocidad. Diciéndolo de una manera fina y cortés: ese prestigio se ha ido a hacer puñetas.

A ello se unen la media docena de ocasiones en las que, desde el New York Times al Frankfurter Allgemeine Zeitung, desde The Washington Post al The Guardian, nuestros país ha ocupado la portada por asuntos tan poco prestigiosos como la corrupción, y la involucración en ella de parientes de primer grado del presidente, además de amigos y colaboradores íntimos.

En algunas embajadas ya han informado que los inmigrantes legalizados parece que podrán desplazarse por Europa, pero no podrán quedarse en una región española llamada Cataluña, porque tendrán la facultad de impedirlo las autoridades regionales. Algo que pudiera ser que, en Francia o Alemania, no tuviera amparo legal. La fortaleza del separatismo catalán va paralela, y avanza a la misma velocidad que el desprestigio de España.

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