Un fracaso anunciado

Publicado: 11 oct 2026 - 05:00
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Opinión. | Atlántico

El Concello de Coruña, al frente un consorcio con otros ayuntamientos del entorno, mantiene en Nostián su propia planta de procesado y eliminación de residuos, una instalación heredada de los tiempos de Paco Vázquez y del accidente del basurero que se vino abajo y mató al menos a una persona, mientras Vigo ya había cerrado su vertedero, que también peligraba, para integrarse en el sistema autonómico Sogama. Fue entonces cuando Coruña decidió pasar del programa de eliminación de residuos de la Xunta y montarse su propio plan basado en el compostaje, es decir, convertir basura en un abono, que ha ido funcionando con dificultades crecientes. No fue el único ayuntamiento que lo hizo con mucha más fe que realismo: en las comarcas del Barbanza y O Morrazo sus alcaldes, de BNG y PSdeG, decidieron hacer algo parecido hasta que recientemente tiraron la toalla al constatar que el resultado estaba muy lejos de lo esperado y además era muy caro. Todos ellos se pasaron a Sogama, que con sus virtudes y defectos ha servido para que la casi totalidad de municipios gallegos se olviden del problema, siempre ingrato, de qué hacer con la basura. Y de paso, con los basureros. Sogama plantea valorizar los residuos y convertirlos en electricidad, reciclando una parte, y enviando al vertedero el resto, en torno al 20 por ciento, que está todavía muy lejos de la exigencia comunitaria para 2030, del 10 por ciento. Vigo fue pionero y hace algo más de 30 años un alcalde valiente echó el cierre al basurero del Zondal e integró al Concello en Sogama, lo que exigía construir una instalación para compactar los residuos y trasladarlos en tren hasta Cerceda, donde se encuentra la planta central. El resto ya es historia.

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