Españoles sospechosos

Publicado: 15 sep 2026 - 03:51
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Hay un ciudadano que admira mucho a Feijóo, que quiere que el PP gobierne y al que no le gusta nada la llamada Ley de Nietos. Ello no tendría nada de particular toda vez que no son pocos los que comparten esas querencias y aversiones, pero resulta que el tal ciudadano es un señor que en compañía de otros puede privar a decenas de miles de españoles de un derecho fundamental, el del voto. Se trata de Antonio Narváez, el juez del Tribunal Supremo que por encargo de sus pares ha actuado como ponente de la resolución que suspende "cautelarmente" el reconocimiento legal de ese derecho a los nietos de exiliados republicanos, ya tan españoles como el propio ponente, aunque éste no sólo puede votar, sino también, por lo visto, impedir que otros voten.

Nuestros exiliados, huídos de la sanguinaria represión del régimen de Franco, nunca dejaron de ser españoles, pues si se es español, como si se es francés o chino, se es para toda la vida, como también, por lógica cultural y genética, los descendientes. Dispersos por el mundo, éstos recibieron con entusiasmo la Ley que les reconoce y les otorga la nacionalidad real heredada de sus desventurados mayores, pero he aquí que entre el PP, Vox y la "suspensión cautelar" del Supremo, también parecen haber heredado el estigma de españoles sospechosos, de españoles que no se ajustan a la canónica españolidad que esos sectores dictan, y se quedan sin votar en futuras elecciones, no sea que les diera por hacerlo en favor de cosas inconvenientes.

De otra parte, quizá la fundamental a efectos democráticos, ¿cabría imaginar que el Congreso, el legislativo, suspendiera cautelarmente una sentencia judicial firme? No que la llevara al Constitucional, o que la intentara sortear mediante posteriores indultos, sino que, ¡zas!, la suspendiera. No, no cabría imaginarlo, y, sin embargo, hay que aceptar lo resuelto por el Supremo, que viene a ser lo mismo que aquello tan inimaginable. Tenemos, pues, españoles que, contra un precepto constitucional básico, no son iguales ante la Ley ni iguales en derechos a otros, y tenemos, además, rodando la paranoia de supuestos futuros fraudes electorales. El ponente Antonio Narváez, al que el Señor no parece haber llamado por la senda de la buena escritura a juzgar por la fragosidad de su texto suspensorio, afirma en él que el voto de los nietos del exilio republicano representaría "un peligro fundado y real" para el resultado electoral "deseado por los españoles". En éste pasaje sí que se ha expresado el ponente con claridad extrema.

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