José Teo Andrés
La vivienda es la cuestión
No ha habido un milagro porque era una imposibilidad absoluta que se produjera: la aprobación del Plan General hace un año era condición necesaria para animar la construcción y comenzar a dar licencias, pero no iba a resolver el problema de la noche a la mañana. A lo sumo, serviría para acelerar algunas urbanizaciones ya previstas, como plaza de España y Beiramar-Jacinto Benavente, y quizá alguna pieza más diseminada. Pero los grandes desarrollos contemplados para Samil, con 3.000 viviendas, exigirían la participación de promotoras potentes a nivel nacional y muchos años para su puesta en marcha. Esta es la realidad.
La Xunta hace lo previsto, a través del sistema de proyectos de iniciativa autonómica, una vía más rápida para poner en marcha grandes polígonos residenciales, reduciendo tramitaciones administrativas. El proceso ha sido acelerado, pero habrá que esperar a 2027 para que las primeras viviendas de Navia estén ocupadas y más allá, a 2028, por los polígonos de Vilar-Ofimático y Lavadores, cuya ejecución no va a ser ni fácil ni rápida ni barata.
Porque la realidad, con y sin Plan General, es que a día de hoy hay más de 11.000 demandantes inscritos en el registro de la Xunta y miles más que buscan una vivienda en Vigo, sin éxito. Y que se trata del problema número 1 de Vigo, también de toda España. Y que la falta de zonas residenciales tiene consecuencias directas: desde 2001, Vigo ha sumado 8.000 vecinos netos a su censo, en los últimos años casi en su totalidad por la inmigración extranjera que está cambiando el perfil de la sociedad, mientras que el área metropolitana ha añadido 24.000 en el mismo período, el triple: vigueses que fueron expulsados de la ciudad y que decidieron seguir viviendo en su comarca.
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