Benito Iglesias
La lección del trabajo en equipo de la selección española
La estratégica entrevista pactada que Javier Ruiz hizo a José Luis Rodríguez Zapatero en el programa “Mañaneros” de RTVE, no respondía como todos sabíamos desde un principio a una decisión espontánea sino al imperativo de encontrar una fórmula que maquillase el motivo principal de la imputación del invitado para poner el foco sobre el tema más atrayente pero al fin y al cabo, menos importante. Zapatero a qué engañarse, es un sujeto amortizado al que el hallazgo de las joyas escondidas en su caja fuerte y presumiblemente recibidas durante el tiempo de su presidencia lo ha marcado a fuego, destruyendo su credibilidad, su bonhomía y su honestidad para el resto de su existencia. Por consiguiente, lo que Zapatero dijera de sus collares es poco más que irrelevante porque diera las explicaciones que diera nadie lo iba a creer ni hacía falta que así fuera. De hecho, era muy pertinente que hiciera el ridículo como lo hizo apelando a su persistente candidez –“en mi vida he entrado en una joyería” llegó a afirmar- con tal de que de lo más mollar del caso, lo que de verdad afecta al Gobierno de España no se comentara una palabra.
Lo mollar, a qué engañarnos, consiste en hacer uso de información privilegiada ofrecida por el propio Gobierno para llevar a cabo una operación de maquillaje y blanqueo con una aerolínea estatal financiada con dinero público venezolano a cuyo reflote acudió el Consejo de Ministros español a petición del propio Zapatero quien, utilizando empresas pantalla, se llevó un tanto por ciento de la cantidad aportada para el rescate como mediador imprescindible de la operación. Estas actividades se han convertido desde hace años en el sustento millonario de la familia Zapatero, un sujeto que goza de estatus especial como ex presidente del Gobierno, con plaza en el Consejo del Reino, oficinas, infraestructura y personal a su servicio por cuenta del Estado. Lo que no debía de ningún modo relacionarse es la vinculación del Gobierno con el oficio de conseguidor del ex presidente, a pesar de que fue ese Gobierno el que lo rescato de su anonimato y le otorgó un papel de máxima presencia como consejero en la sombra y enviado especial a misiones diplomáticas de alto rango. Lo ha dado todo, se ha hecho millonario y ahora está abrasado. Descanse en paz.
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