Fernando Ramos
El desembarco junto a la Mareta y el avance marroquí
El desembarco de 245 inmigrantes ilegales a sólo 3 kilómetros de la blindada por mar y tierra La Mareta, donde veranea Pedro Sánchez, no necesita más explicaciones sobre la realidad que vive el país, mientras el presidente de su Gobierno pasa unas vacaciones que ningún otro dirigente europeo puede permitirse ni ser permite, sobre todo a cuenta del Estado, ajeno a un episodio que evidencia la debilidad de ese Estado frente a una crisis de mayor alcance de lo que se dice. El alcalde de Arrecife (Lanzarote), Yonathan de León (PP), ha denunciado la entrada de inmigrantes ilegales a las costas de la localidad, muy cerca de la residencia en la que veranea Sánchez. “Aquí lo único que está blindado es La Mareta, por tierra y por mar”. La entrada se produjo en la madrugada del jueves, 20, a bordo de tres embarcaciones. Maniobraron sin problemas en unas aguas donde a pocos kilómetros el mar está blindado. Para mayor indignación de los habitantes del lugar para proteger a Sánchez, se ha establecido una zona de exclusión de navegación marítima que afecta incluso a pescadores, que cuyo único sustento es ese.
Lo ha dicho con su certero análisis el diplomático Inocencia Arias: La invasión de Ceuta es algo más, supone una verdadera crisis de Estado, de un Estado fallido, impotente, que no sólo no defiende sus fronteras, sino que es incapaz de imponer autoridad alguna sobre los invasores. Y eso lo evidencia el hecho de que ni siquiera ha sido capaz de imponer su autoridad sobre los acampados en las playas, sino que, a cientos, se han vuelto a instalar en los arenales y rechazan el traslado a los centros de acogida. Y mientras los ministros de Exteriores e Interior (además de la de Defensa) dicen que ningún inmigrante ilegal seguirá en Ceuta o será trasladado a la península, otras ministras, luego de decir que Ceuta tiende a la normalidad, que no hay crisis sanitaria o que las mujeres están protegidas, anuncia el traslado a la península de varios cientos de jóvenes menores. Hay otra realidad desoladora: los padres de los menores que deambulan por Ceuta quieren que sean acogidos por el sistema de protección de España, como se ha podido comprobar.
Como dice Inocencia Arias la debilidad del Estado español con quien juega a su gusto el de Marruecos. Su ministro de Justicia Abdellatif Ouahbi, insiste en la idea de que su país tiene un "derecho histórico y geográfico" sobre las ciudades españolas de Ceuta y Melilla. Ouhbi es la voz de Marruecos desde el inicio de la invasión. Se lleva muy bien con Bolaños, el de la Presidencia y Justicia de España. Ahora ha propuesto al gobierno español iniciar una mesa de diálogo con Madrid para negociar el futuro de las dos ciudades, ya que "es un tema sobre el cual no se puede guardar silencio". Como ya dijera hace años, cuando las riadas del Levante, el veraneante de la Mareta ni siquiera dice aquello de que “Si necesitan ayuda que la pidan”. Marruecos no tiene prisa. Ceuta y Melilla pueden irse despoblando. Y en ese momento, como advierta Arias, si Sánchez y otro como él siguiera al frente del Gobierno tendría a manos sacudirse el problema. Primero, mediante una fórmula de cosoberanía para acabar con la pura y simple cesión de ambas plazas a Marruecos.
Marruecos ha demostrado que tiene a su mano la invasión de Ceuta o Melilla estilo “Marcha Verde” cuando quiera, y forzar a España debilitada a negociar antes o después. Y, como la presa oficialista no se cansa de afirmar, que al frente del Estado esté un personaje como Pedro Sánchez es un tanto a favor. Pero hay más, hasta el propio Partido Comunista ha criticado la actitud del jefe del Estado, quien a estas alturas debería por iniciativa propia haberse trasladado a Ceuta para manifestar su apoyo a la población, se lo permita al Gobierno o no.
Los testimonios de la vida cotidiana en Ceuta resultan impresionantes y conmovedores. Son gentes sencillas, muchas de ellas musulmanas, que se sienten desamparadas. Y aparte de agresiones sexuales, ya ha habido robos, actos violentos, asaltos a un colegio e intentos de ocupaciones. Ceuta no puede vivir con una población añadida de 5.000 o más personas, ya sean establecidas en los albergues montados por el ejército y sin otra cosa que hace durante el día que deambular por la ciudad. Y aparte de todo esto, ¿por qué España no ha pedido, ante tal emergencia, ayuda al Frontex?
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