Desconfianza hacia el tren

Publicado: 22 ene 2026 - 01:00
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Opinión. | Atlántico

Los hechos son tenaces. Poco ha durado la tregua en relación con el descarrilamiento de trenes en Adamuz que se ha cobrado la vida de 43 personas. Tregua a la hora de imputar responsabilidades por las causas de la tragedia. Han saltado las alarmas tras la irrupción en escena del sindicato de maquinistas (Semaf) que, en un durísimo comunicado, denuncian las deficiencias en los servicios de mantenimiento de las estructuras ferroviarias. Reclaman que "se garantice la seguridad y fiabilidad de la red" y anuncian una huelga todavía sin concretar fecha.

A ojos de los potenciales viajeros de la Alta Velocidad el comunicado de los maquinistas se traduce en desconfianza. Desconfianza acerca de la seguridad de un transporte que, hasta la fecha, a lo largo de sus más de treinta años de servicio, había gozado de fama y prestigio dentro y fuera de España. La denuncia pone en el centro del debate la exigencia de "responsabilidad penal a las personas encargadas de garantizar la seguridad en la infraestructura ferroviaria." Tanto Adif y Renfe como en última instancia el propio Ministerio de Transportes están en el centro de la polémica.

La cercanía de una agenda judicial en la que anteriores directivos tanto del ministerio como de Adif están imputados por casos de corrupción y enchufismo -el anterior ministro José Luis Ábalos, está en prisión e Isabel Pardo de Vera, anterior presidenta de la compañía y ex secretaria de Estado de Transportes, tiene causa en el Tribunal Supremo-, arroja muchas sombras sobre la idoneidad y capacidad de los mandos políticos en quienes recae la gestión del conglomerado de empresas que administran los ferrocarriles españoles.

La desconfianza se amplía al analizar la trayectoria del actual ministro, Oscar Puente, sucesor de Ábalos e impulsor de un reiterado relato plagado de descalificaciones hacia rivales políticos y medios de comunicación críticos con su gestión. Un político como Puente, al frente de la gestión de un ministerio tan importante como Transportes y Movilidad Sostenible no genera confianza. No es sostenible. Preguntado sí tenía intención de dimitir, el otrora lenguaraz , guardó silencio. Como decía, la palabra es desconfianza.

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