Desatado

Publicado: 04 ene 2026 - 01:05

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Opinión. | Atlántico

Disculpen que hoy esta columna trate de política internacional, pero el ataque de madrugada de Trump en Venezuela abre un nuevo frente en la convulsa geopolítica actual. Era evidente que, pese a la esperpéntica y repetitiva capacidad de amenazar del desatado presidente de EEUU, el despliegue militar en el Caribe iba en serio. Otra cosa es que el dictador Maduro le respondiera cantando y bailando. A lo mejor llevado por el miedo. Porque el objetivo era él. Por eso, un helicóptero norteamericano lo ha sacado de su país.

Venezuela era y, de momento, sigue siendo, una dictadura en manos de un solo hombre y su mujer. Por eso se los han llevado a los dos. Sus adláteres, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino o Delcy Rodríguez, no se atrevían a contradecir al jefe. Los que se atrevieron, acabaron en la cárcel.

Trump había autorizado la operación hace días, pero, embarcado en varias guerras a la vez, decidió seguir con la campaña contra el estado islámico en Nigeria. Y Trump sigue aún ofendido porque no le concedieran el Nobel de la Paz. Delcy, la tan conocida vicepresidenta de Maduro, clamaba en las primeras horas, exigiendo al presidente norteamericano pruebas de vida de su líder secuestrado. Y hablando de ella, quién no recuerda su aterrizaje en Barajas, cuando tenía prohibida la entrada en la UE, y las gestiones de Ábalos y Koldo para arreglar el entuerto.

El recuerdo nos hace volver a la política patria ya que el ministro de Exteriores, Albares, ha ofrecido "sus buenos oficios para lograr una solución pacífica a la actual crisis". Se supone que no ofrecerá como mediador a Zapatero, que tanto ha hecho por "ayudar" al régimen de Maduro, y responsable del fallido aterrizaje de Delcy en Madrid.

Por cierto, el expresidente socialista debe estar muy inquieto de que la caída de Maduro saque a la luz sus negocios en el país caribeño y su "profunda amistad" con sus dirigentes. No sería de extrañar que, si Trump consigue su objetivo, muchos de ellos contarán con Zapatero para que les abra las puertas de su exilio en España.

Mientras, Feijóo, tan preocupado por controlar el relato, como atestiguan sus mensajes a Mazón la noche de la tragedia de la dana, queda al margen de esta crisis internacional porque la oposición venezolana nunca ha contado con el PP y menos con su líder, que no acaba de definir si va o viene en política internacional.

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