Vivienda: una política fallida

Publicado: 18 mar 2026 - 03:44
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Se cumplen dos años desde la entrada en vigor del control de precios del alquiler impulsado por el gobierno de Pedro Sánchez dentro de la Ley de Vivienda. La medida se presentó como una solución para abaratar los alquileres y facilitar el acceso a la vivienda. Sin embargo, los datos acumulados ya han estropeado este relato.

Según un informe publicado por el Instituto Juan de Mariana, lo que realmente ha provocado la intervención en los precios es una reducción significativa de la oferta de viviendas en alquiler, en aquellas zonas donde se ha aplicado de forma más intensa. Muchos propietarios han optado por retirar sus inmuebles del mercado, venderlos o trasladarlos al alquiler temporal, un fenómeno que ha reducido el número de pisos disponibles para los inquilinos.

La cruda realidad ha puesto blanco sobre negro que ahora, con una demanda muy elevada, hay menos oferta y los precios han seguido subiendo. La lógica económica es simple: cuando se limita el precio de un bien sin aumentar su disponibilidad, el mercado responde reduciendo la cantidad ofrecida. Y este es el efecto que dejan al descubierto las cifras del mercado inmobiliario. En varias grandes ciudades y zonas tensionadas, el número de viviendas anunciadas en alquiler se ha desplomado respecto a los niveles previos a la regulación, mientras que el coste medio de los nuevos contratos continúa aumentando.

El problema se agrava con otra realidad que es la escasez de vivienda para la compra. Las estimaciones del sector, del INE y de otras instituciones sitúan el déficit actual en torno a 700.000 viviendas, una cifra que podría acercarse a 2,5 millones más en 2030, si no se incrementa de forma sustancial la construcción de nuevos hogares. En este caso, entra en juego la combinación de varios factores como la demografía, la inmigración y la formación de nuevos hogares.

Economistas y expertos del sector llevan años advirtiendo de que el verdadero reto es construir más vivienda, agilizar el suelo disponible y reducir trabas regulatorias. Sin embargo, tras casi ocho años de gobierno de Pedro Sánchez, la política de vivienda sigue marcada por medidas de carácter intervencionista cuyo impacto real ya hemos visto a qué conduce. Dos años después, el balance no tiene defensa, de ahí que la vivienda se haya convertido para los españoles en el principal problema hoy y de seguir así lo será también en los próximos años.

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