José Teo Andrés
160 kilómetros al norte y al sur
La excarcelación de presos políticos del chavismo (cinco españoles) se presenta al mundo como una cesión de su lideresa interina, Delcy Rodríguez, al cabestro de la Casa Blanca. Y la noticia comparte espacios mediáticos preferentes con la cumbre petrolera convocada por Trump. Los ejecutivos de las grandes compañías, operen o no en Venezuela, acudieron a Washington para planificar el venidero expolio de la primera industria del país ahora tutelado por los Estados Unidos.
La narrativa sobre la excarcelación no engaña a nadie. Se trata de blanquear en la medida de lo posible los lucrativos propósitos de Trump, aunque no se esfuerce en ocultarlos, mediante gestos que sugieren la prioridad de los valores, no de los intereses, en la teología del "América First". Como si el objetivo prioritario de la captura de Maduro fuese la restauración de las libertades atropelladas por el chavismo.
Mentira podrida. Entre otras cosas, porque el sistema represivo sigue vigente, por mucho que ahora Delcy Rodríguez, la presidenta provisional, declare que la excarcelación ha sido decidida por las autoridades venezolanas. Todo el mundo sabe que el régimen está siendo utilizado por Estados Unidos como elemento estabilizador (tal cual, oiga) del orden político y social en el país caribeño. Dicho sea, con carácter preventivo frente a la tentación de acabar aplaudiendo la excarcelación, como si esta no fuera de obligado cumplimiento. A ver si vamos a terminar creyendo que Trump es un demócrata al rescate de un pueblo "enconchado" por miedo a los paramilitares.
Cualquier cosa que recuerde, aunque se vagamente, a un plan de retorno de Venezuela a los usos y costumbres democráticos, sólo será un utilitario empujón al comercialismo latente en los planes de la Casa Blanca sobre un país con ocho millones de transterrados político-sociales y apremiantes ansias de retorno. Malo sería verlos abocados a poner la otra mejilla por el cambio de una tiranía por otra.
Entretanto, una cierta claridad aparece en un horizonte lleno de nubarrones en un mundo que parece llamado a regirse por la ley del más fuerte. Me refiero a la posibilidad de que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos enmiende la plana a Trump en relacion con su política arancelaria. O a que el Congreso le pare los pies en la tentación de recurrir de nuevo a la fuerza militar en Venezuela.
Para hacer caldo de cerebro entre valores e intereses, votos o petróleo, chavismo o trumpismo, nada mejor que apuntar la entrada en la agenda española la noticia de que la Audiencia Nacional ha abierto diligencias contra el expresidente, Rodríguez Zapatero por su posible "cooperación con la estructura criminal del chavismo", según los denunciantes de Hazte oír. Esto se anima.
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