Manuel Orío
No a la guerra
El presidente Sánchez ha determinado que España se convierta en el adalid mundial de la respuesta al ataque iniciado por Trump y secundado por Israel a territorio iraquí, ataque que ha acabado con la vida del líder político y religioso del país y ha desencadenado un conflicto bélico extendido a todos los territorios del Golfo. Lo acaba de anunciar en una comparecencia en la que, como ya viene siendo norma de la casa, ha hecho su aparición delgado como una farola, demacrado y tieso, con gesto crispado acentuado con un leve maquillaje que acentúa el dramatismo, y sin permitir preguntas. Ha soltado el bando y con la misma, se ha ido.
El presidente no ha solicitado el respaldo del Congreso ni ha consultado a sus aliados europeos para tomar esta determinación que de hecho nos convierte en una isla en mitad de un continente que mayoritariamente ha resuelto no oponerse frontalmente a la política de los Estados Unidos. Sus aliados de la Unión Europea y aquellos países que integran el pacto del Atlántico Norte se las manejan en posiciones más o menos ambiguas cuando no abiertamente favorables a la actuación estadounidense, mientras que el presidente español ha resuelto resucitar el viejo “No a la guerra” y algunos de sus socios van mucho más allá y solicitan del tirón que rompamos relaciones comerciales con los Estados Unidos y nos salgamos de la OTAN.
Se trata de una posición que puede repercutir muy seriamente en nuestra situación futura en el panorama internacional, pero no deja de tener también un aroma a gesta, a Asterix y Obelix, a romántica cabezonería y a gesto bello que no puede despreciarse. Otra cosa es que sea prudente y benéfica. Sin embargo, sería mucho más admirable si fuera generosa y no oliera tanto a condenada impostura. Hay quien está diciendo ya por ahí que si Sánchez consigue renacer de sus cenizas y conquista una nueva legislatura, se la deberá por completo a Donald Trump que le ha rescatado de sus miserias, le ha dado un aire y lo ha devuelto al ruedo aunque en Europa estemos en estos momentos más solos que la una. Sánchez es un superviviente y cualquier cosa le sirve. Aunque venga de la bicha.
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