Crear dos, tres... muchas extremaduras

Publicado: 03 ene 2026 - 05:39

Opinión.
Opinión. | Atlántico

Las viejas palabras de Ernesto Guevara, el Che, en la Conferencia Tricontinental de La Habana, en 1966, debieron resonar como eco de origen desconocido en los altos despachos de la sede del PP en Génova, 13. “Crear dos, tres,… muchos Vietnam” como consigna revolucionaria que habría de cambiar el mundo, transmutadas ahora en dos, tres, muchas Extremaduras donde demostrarle al PSOE, a Sánchez, a las izquierdas de España, quién manda aquí. Y sin duda, quien se anuncia con claros clarines es la gran derecha española, la gran coalición del Estado mínimo, construida con los materiales del centrismo residual, la derecha conservadora y la extrema derecha híbrida, nostálgica del pasado y aplaudidora del trumpismo bifronte que habla a las depauperadas clases medias mientras llena los bolsillos de los ricos.

Aunque Extremadura solo haya funcionado como experimento de resultados mediocres para el PP, lo fundamental se ha logrado: la derrota sin paliativos de la hueste sanchista. La estrategia guevarista seguirá su curso en Aragón, Castilla y León, Andalucía, … Feijóo quiere que la sociedad española se familiarice con la coyunda de las derechas españolas hasta lograr su normalización plena. Una práctica gran coalición que todavía levanta resquemores en Alemania o Francia, pero que, en España estamos dispuestos ya a adoptar. La droga estupefaciente capaz de lograr este viraje ideológico ha venido administrándose según pauta perfectamente establecida: odio al inmigrante, mayormente musulmán y pobre; equiparación del progresismo democrático al totalitarismo; vuelta al armario de los géneros diversos, revisión del papel de la mujer; crítica a la fiscalidad; desmontaje de la sanidad, educación y gasto social con financiación pública; negación del cambio climático, de cualquier transición verde y el resurgimiento del “macizo de la raza”, aquella expresión de Ridruejo y antes del bueno de Machado, en referencia a la parte de la sociedad española que dice renegar de la política y se mueve en esquemas conservadores, de tradición, inmovilismo y revisión histórica.

El huevo de la serpiente está implantado en el cuerpo social y el PP lo cobija y alimenta hasta que el alien encuentre su definitiva emancipación. La estrategia de Vox parece tan exitosa y atractiva como lo fue en su día la del Podemos salido de las plazas de la indignación. En la detección y denuncia de algunos malestares sociales la ultraderecha populista global se apunta tantos sin encontrar resistencia. El PP hace de nave nodriza de este parásito de perímetro ideológico difuso. El sorpasso de Vox al PP está en la naturaleza de la política, pero esto, piensan en Génova, puede esperar por ahora. Lo que importa es la inexorable ensoñación guevarista de las fichas de dominó y que, para el Che, acabó mal, incapaz de controlar las fuerzas desatadas.

Contenido patrocinado

stats