José Teo Andrés
Marruecos, cada vez más cerca
Es por completo lógico que Stellantis haya montado una fábrica potente en Marruecos y que la potencie cada vez más, y por dos motivos, porque hay un mercado enorme y en expansión en el Norte de África y porque los sueldos son menores que en Europa. Fue la misma razón para que 70 años atrás Citroen se implantara en España, siendo Vigo la ciudad elegida por varias circunstancias, entre ellas la existencia de un puerto y de la Zona Franca, que hacía todo más barato. Aunque la decisión final sobre la ubicación era del régimen, que optó por Vigo en lugar de Navarra, que era la primera opción. Citroen Hispania era una empresa de capital mixto y con una sola factoría, la de Balaídos. Mucho más tarde creció, fue absorbida por Peugeot y se convirtió en PSA, con sede en París y varias plantas, y ahora es Stellantis, un grupo cada vez más internacional y, por tanto, menos localizable, con intereses variados y docenas de factorías repartidas por todo el mundo.
Se sabía que PSA era una compañía 100 por cien francesa, con sus intereses claros, pero Stellantis es otra historia, radicalmente distinta, y que tiene como apuesta estratégica extenderse por el Magreb. La factoría de Kenitra, en Marruecos, se ha situado ya al nivel de la planta de Balaídos -la primera de la compañía- en producción de vehículos y número de empleados y parece cuestión de muy poco tiempo que se coloque por encima. Y después ¿qué? Nadie lo sabe, salvo quizá el núcleo duro del grupo automovilístico internacional. Algunas certezas: Stellantis tiene en Vigo una fábrica espectacular con un sistema de fabricación rápido y elástico con una plantilla más reducida. Y un puerto unico en Bouzas de entrada y salida de vehículos. Sin esta terminal, PSA ya se habría ido, no de un día para otro pero sí potenciando otras plantas. Como Kenitra, por ejemplo. Da que pensar en el cuasi monocultivo industrial vigués de coches y pesca.
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