En casa y fuera de ella

Publicado: 26 sep 2026 - 01:20
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Opinión. | Atlántico

A los presidentes del Gobierno de España suelen aparecerles las cuestiones que más les afectan en su cometido, cuando están fuera de España, y uno comienza a sospechar que no se trata de un hecho casual sino de una circunstancia calculada aunque en mi completo desconocimiento de la política internacional, ignoro cómo se puede producir este curioso fenómeno. Soy por tanto un perfecto indocumentado en la materia pero no puedo por menos de advertirlo en estos momentos cuando observo cómo al presidente Sánchez le ha pillado en la Asamblea de Naciones Unidas hechos tan relevantes como la noticia de que el juez Peinado manda a su mujer al banquillo para ser juzgada por un jurado popular, y que los rusos nos tiene en su agenda de blancos junto a Francia, Italia y el Reino Unido. Convertirse en objetivo de los drones rusos según nos ha advertido la CIA, constituye una situación para no tomarse a broma, y esta escalada de presión y amenaza que propone Putin requerirá, supongo, un tratamiento serio y comprometido en materia de Defensa que abrirá una nueva brecha entre él y su grupo, y los partidos menores que sostienen sin embargo su mayoría en el Congreso y le permiten seguir en Moncloa. El pacifismo de pega.

La 81ª Asamblea de Naciones Unidas no solo ha servido para ratificar ese principio que parece cumplirse sobre los disgustos presidenciales recibidos en tierra extraña, sino que abona también otra situación recurrente: La de que los presidentes españoles dicen una cosa en los debates domésticos y otra muy distinta cuando declaran fuera de nuestras fronteras. El caso más cercano lo ha firmado el propio Sánchez cuando, a preguntas de una de las periodistas estrellas de la CNN, ha reconocido que Marruecos no se ha comportado bien en el episodio de la invasión de Ceuta, expresando la tesis contraria a la que ha defendido él y su Gobierno en España y colocando a su equipo en una situación extrema. Las explicaciones del esclavo Patxi López para tratar de poner en claro este acertijo han resultado tan patéticas, que hasta la color se le mudaba en la faz afrontando tan doliente procedimiento. López no gana para soponcios.

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