Una autopista y una fiesta

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No tuvo su mejor día la Corporación municipal al vetarse antes del inicio de la sesión una declaración institucional unánime contra el peaje en la AP-9. Aunque luego, ya en el pleno, remontó al darse vía libre -inesperada- a una moción presentada por el PP instando a dar los pasos necesarios -lo que comienza por la Xunta- para conseguir declarar la Reconquista fiesta internacional. La política tiene laberintos que llevan a absurdos como votar en contra de algo en que se está a favor para evitar que la oposición se anote medallas (véase el caso burka en el Congreso), pero habría resultado muy triste un “no” desde el Concello a la iniciativa, un auténtico disparo en el propio pie. Por fortuna, ningún grupo se opuso y salió adelante. Sobre la Reconquista, señalar lo mucho que ha crecido y que todavía tiene recorrido por delante. Mientras la Navidad es una fiesta mundial, la Reconquista es patrimonio solo de Vigo, como la Arribada en Baiona, que ya hace tiempo consiguió la marca internacional. La Reconquista sigue el camino y es cierto que la declaración del pleno no va a mover un centímetro, pero todo ayuda. Sirve como mínimo para expresar que se trata de una petición respaldada por la Corporación, aunque habría sido mucho más efectiva la unanimidad, un auténtico cisne negro en España en general y en Vigo en particular.

En cuanto a la autopista, estamos todos de acuerdo, salvo el Gobierno, en que hay que acabar cuanto antes con los peajes en la AP-9. Es un abuso: las dos prórrogas concedidas por otros tantos ejecutivos son ilegales y la Comisión Europea no las ha avalado por vulnerar la competencia. Pero el PSOE se saca de la manga un argumento absurdo para poner palos en las ruedas: que rescatar la autopista es engordar a Audasa. Como si no estuviera ya engordando con las tarifas que pagamos directamente todos los gallegos y las bonificaciones del Estado, que también soportamos a través de los impuestos.

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