Andalucía bien vale una misa

Publicado: 30 ene 2026 - 01:30
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Definitivamente, somos el país de los líos. Nos enredamos siempre en lo que debería ser más fácil, el culto a nuestros muertos, la unidad en el dolor. Fíjese usted, si no, la que hemos montado a cuenta del funeral, ya resulta difícil saber si laico o religioso, por las víctimas de Adamuz. Quizá, estirando el chicle, podríamos llegar a considerar lo que se celebró este jueves en Huelva casi como un 'mitin religioso', preelectoral andaluz, en el que los principales candidatos luchaban por salir en la 'photo opportunity' lo más cerca posible de los Reyes. Compitiendo los candidatos andaluces con Núñez Feijóo y con otros asistentes a la hora de 'chupar cámara'.

Mientras, en Madrid, Isabel Díaz Ayuso organizaba su propia misa en la catedral de La Almudena. O sea, para resumir, que las víctimas siguen siendo utilizadas en la lid política por unos partidos incapaces de mantener un clima de dignidad en estos tiempos de la cólera, del dolor y de las honras fúnebres.

Escribo este comentario antes de que se haya iniciado el funeral solemne onubense y el paralelo en Madrid, ambos sin el presidente del Gobierno, que no quiere ser objetivo de abucheos o quién sabe si algo peor en un país en el que algunas víctimas, y quienes no lo son, se exceden llamando 'asesino' al ministro de Transportes. Quien, por sus negligencias y sobre todo las de sus antecesores, ha tenido la mala suerte de encabezar un Departamento en el que se han producido dos descarrilamientos con víctimas mortales seguidos, mientras la impuntualidad se enseñorea de los antes muy cumplidores trenes españoles y el caos impera en los rodalies catalanes.

Soy lego en materia técnica ferroviaria y prefiero, claro, no entrar en disquisiciones sobre culpabilidades ni en peticiones de dimisión de, al menos, Oscar Puente, que, desde luego, no es ningún criminal, pero que supongo que nunca debería haber sido ministro. Algo, algo, deberían saber previamente de 'su' tema quienes van a ser nombrados ministros, que es cargo que, contra lo que habitualmente ocurre, no habría de estar sujeto a un sistema de meras recompensas políticas al margen de competencias intelectuales y técnicas.

Allá cada cual, en fin, con sus responsabilidades y con sus cálculos políticos: con la seguridad de los ciudadanos no se puede jugar. Y, por cierto, Puente no puede sustituir al presidente del Gobierno a la hora de dar explicaciones en al Parlamento: ni en el Congreso ni en el Senado. Pero sí deberían, el partido que nos gobierna y la oposición destinada a complementar la gobernación, haber forzado estas explicaciones presidenciales mucho antes, esta misma semana. Se ha preferido, oportunista y poco democráticamente, aguardar unos días, a ver si de aquí al 11 de febrero se pasan un poco las indignaciones y las indemnizaciones generosas suavizan las lógicas iras.

Las víctimas rechazaron un acto 'civil' y laico con la participación del gobierno; prefirieron esta ceremonia religiosa del pabellón Carolina Martín onubense, supongo que de todas formas conscientes de que, en cualquier caso, se iba a convertir en el primer acto de la larga precampaña para las elecciones andaluzas. Inevitable, supongo, dadas las características peculiares de eso que se llama nuestra 'clase política', en la que los egoísmos y la falta de solidaridad priman sobre cualquier otra consideración. E inevitable también, partiendo de estas premisas, cuando el clima electoral domina ya todo el terreno, y el Gobierno sabe lo que se juega dentro de una semana en Aragón, dentro de poco más de dos en Castilla y León y puede que dentro de dieciocho semanas en Andalucía.

Pues sí, el ambiente de campaña electoral nos anega, y todo lo demás parece importar poco a quienes se presentan como nuestros representantes. De manera que, adaptando la célebre frase atribuida a Enrique IV ("París bien vale una misa"), diremos que Andalucía bien vale una misa. O Aragón, o Valladolid. O, claro, Madrid, epicentro de todas las batallas. Aquí las misas son de todo menos una ceremonia exclusivamente religiosa, porque aquí ya todo es un puro mítin, amén.

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