La casi imperceptible evolución del Celta
El Celta es el equipo de la zona baja que ha mejorado más sus números en las diez últimas jornadas respecto a las iniciales
Los números son innegables. Lo que cuesta más es hallar una relación entre ellos y la realidad. La cuestión es que atestiguan, sin lugar a la duda, que el Celta ha evolucionado -a mejor, se entiende- según ha ido avanzando la temporada. La muestra más obvia es dividir las 20 jornadas ligueras ya disputadas en dos y comprobar que el conjunto celeste es, entre los que ocupan las ocho últimas plazas en la clasificación, el que más ha mejorado y, por lo tanto, el que presenta una tendencia más al alza. Eso sí, sin grandes aspavientos. De forma casi imperceptible.
El equipo vigués llegó a la décima jornada siendo el segundo peor equipo de la Liga, sólo empeorado por el Almería. Apenas 6 puntos procedentes de una victoria -contra los almerienses, precisamente-, tres empates y seis derrotas. Con un balance goleador de -8 tras haber anotado uno por encuentro de media (10) y haber encajado casi dos (18).
Sin variar la dirección técnica desde el banquillo, con una apuesta clara por la continuidad de Rafa Benítez, los diez partidos más recientes han presentado mejores números, sin volverse loco: 5 puntos más -de 6 a 11- debido a haber logrado el doble de victorias (2), dos empates más (de 3 a 5) y, en consecuencia, haber sufrido la mitad de derrotas -de 6 a 3-. Y con un gol más anotado (de 10 a 11) y seis menos recibidos (de 18 a 12) para un balance casi equilibrado (-1). En esa etapa más reciente, el bloque celeste es el décimo primero de la Liga por puntuación -décimo segundo si Osasuna gana su duelo aplazado en el Camp Nou ante el Barcelona-.
Ninguno de los otros siete equipos metidos en esa desagradable zona baja ha tenido un crecimiento similar en sus números. De hecho, tres de ellos han involucionado: el Granada ha bajado de 6 a 5 puntos, el Sevilla de 9 a 7 y el Cádiz de 9 a 6. Todos ellos, además, anotando menos goles y, en el caso de sevillistas y gaditanos, encajando más. Un equilibrio perfecto, en lo malo, mantiene el colista Almería, con sólo 3 puntos en cada una de las dos mitades, frutos además de tres empates. Por último, Mallorca, Alavés y Villarreal sí que han mejorado sus números, pero no en el mismo volumen que los célticos: 1 punto los castellonenses (de 9 a 10), 2 los vitorianos (de 9 a 11) y tres los baleares (de 8 a 11).
La bondad de los números del Celta aumenta si se acorta el análisis. Una sola derrota en las últimas siete jornadas le ha permitido salir de los puestos de descenso, aunque el margen sigue siendo escaso, dos puntos tras la derrota ayer del Cádiz. Lo que significa que esa lenta evolución debe tener continuidad.
La duda del centro del campo
Además, esa mejoría cifrada en puntos no tiene un reflejo nítido en el juego. Rafa Benítez sigue buscando un funcionamiento colectivo sostenido en el tiempo con nombres más o menos fijos. Tiene definida, con matices, la defensa cuando dispone de todos sus efectivos -Mingueza/Kevin, Starfelt, Unai, Manu/Ristic-, y la delantera -Aspas y Larsen-, pero el centro del campo, ahora copado por Renato Tapia, sigue dubitativo. De ahí, por ejemplo, que en el último partido regresase a una línea de cinco atrás.
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