Las prisas de Trump

Publicado: 14 ene 2026 - 01:25
Opinión.

Las recientes decisiones de Donald Trump, tanto en política exterior como interior, revelan una inquietante deriva personalista que amenaza con alterar el equilibrio internacional y la esencia misma de la democracia estadounidense. Las intervenciones unilaterales en cuestiones que afectan a terceros países, como Venezuela, violan abiertamente el derecho internacional y sitúan a Estados Unidos fuera de los marcos legales que siempre proclamó defender.

La ambición por incorporar Groenlandia —territorio vinculado a un país miembro de su propia alianza, la OTAN— o por ejercer mayor control sobre el canal de Panamá y zonas estratégicas del Ártico y Canadá, responde a una lógica expansionista con dos fines claros: asegurar su victoria en las próximas elecciones legislativas y obtener recursos naturales en su pulso económico con China.

Pero lo más alarmante es cómo esta política exterior agresiva se combina con un creciente autoritarismo interno. La presencia del ejército y la Guardia Nacional en las ciudades, junto a la explícita vinculación familiar en las estructuras del poder —baste recordar que la presidenta del Partido Republicano es su propia nuera— dibujan el retrato de un país que deja de ser el referente democrático que fue.

Trump no solo aspira a controlar Estados Unidos; pretende moldearlo a su imagen y perpetuarlo como herencia familiar. Lo que empezó siendo una presidencia populista se está convirtiendo en un paradigma preocupante: el de un comandante en jefe que usa su cargo no para servir al país, sino para asegurar su dominio sobre él.

Pedro Marín Usón. (Zaragoza)

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