Aquí hay mucha verdad, y merece decirse bien

Publicado: 03 feb 2026 - 01:50
Opinión.
Opinión. | Atlántico

Los taxistas estamos cansados. No de trabajar -porque trabajamos mucho-, sino de escuchar una y otra vez que somos caros, que cobramos demasiado o, peor aún, que somos unos ladrones. Ese discurso se repite sin datos, sin números y sin el más mínimo conocimiento de lo que cuesta realmente sacar un taxi a la calle.

Por curiosidad -y también por necesidad- decidí sentarme y hacer cuentas. Ingresos reales del año 2025 por un lado y, por otro, todas las facturas: combustible, mantenimiento, impuestos, autónomos, licencia y seguros. Porque sí, los seguros del taxi están carísimos, y además no es uno solo: estamos obligados a contratar varios seguros específicos para poder trabajar legalmente.

El resultado es claro y desmonta muchos tópicos. En un año sin accidentes, sin averías graves y sin imprevistos importantes, la hora real de trabajo de un taxista se queda entre 9 y 10 euros. Y hablamos de jornadas de entre 10 y 14 horas diarias, los siete días de la semana.

A esto se suma una realidad poco visible: la falta total de empatía de muchos usuarios. Clientes que piden un taxi y luego se marchan en otro o en transporte público sin avisar, haciéndonos perder tiempo y dinero. Ese tiempo no lo recupera nadie.

Mientras tanto, el sector del taxi asiste con impotencia a cómo plataformas como Uber realizan servicios urbanos que tienen prohibidos, compitiendo en condiciones claramente desiguales. A estos conductores se les exige poco más que el carnet de conducir B. En cambio, al taxista se le exige carnet municipal, certificado de antecedentes penales, pruebas médicas -incluida la no existencia de enfermedades infectocontagiosas- y un largo etcétera de requisitos y controles.

Además, nuestras tarifas están reguladas. No podemos subir precios cuando hay alta demanda ni bajarlos para competir. Las plataformas, en cambio, ajustan los precios según la demanda, encareciendo el servicio precisamente cuando más necesario es.

Este artículo va contra un relato injusto que señala al taxi como culpable cuando, en realidad, es uno de los pocos servicios de transporte sometidos a control, regulación y obligaciones constantes. Después de todo, tras jornadas interminables, gastos enormes y responsabilidades enormes, el taxi sobrevive.

Aquí hay mucha verdad, y merece decirse bien.

Un taxista

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