Dos años de pandemia en Vigo: “La pandemia fraguó el espíritu de equipo, pero fue agotador”, dicen los sanitarios

DOS AÑOS DE PANDEMIA

Profesionales del área sanitaria viguesa hacen balance de los momentos más críticos frente al nuevo virus

Maite Maza, Urgencias.
Maite Maza, Urgencias.

La pandemia de covid fue la prueba más dura para la sanidad, que se transformó para atender esta patología con todas sus armas. A pesar del miedo y la incertidubre inicial, los sanitarios del área viguesa se entregaron desde el minuto cero a combatir el virus, trabajaron en equipo como nunca y aguantaron la presión ola tras ola. El cansancio se nota ahora que la batalla toca a su fin. En dos años, desde marzo de 2020, les tocó aprender todo sobre un virus desconocido, del que ya saben cómo se contagia y se maneja, y se adaptaron a continuos cambios y protocolos sin tener un horizonte claro sobre el fin de la pesadilla. Todos señalan el primer mes de la pandemia como el momento más crítico porque no sabían en qué medida afectaría a Galicia. Para los sanitarios de primera línea supuso un cambio en la forma de trabajar porque se crearon estructuras y planes específicos para combatir el covid. En Medicina Interna sufrieron como nadie la soledad que vivieron los pacientes ingresados sin posibilidad de recibir la visita de los familiares y asumieron también ese papel.

“La pandemia fraguó el espíritu de equipo, pero fue agotador"

Maite Maza, Urgencias.
Maite Maza, Urgencias.

La jefa de unidad de Urgencias, Maite Maza, asegura que la pandemia “fraguó un importante espíritu de equipo y sentimiento de pertenencia por parte de todos los trabajadores de Urgencias, a pesar del desconocimiento, el miedo y la inquietud, que se afrontaron con excelente profesionalidad”. Sin embargo, dos años después el panorama es más “desalentador” porque la presión asistencial constante provocó un elevado índice de personal quemado. Maza recuerda que en Urgencias se reestructuraron los servicios y las condiciones de trabajo, y que esta etapa incentivó al servicio a ser adaptable y a buscar soluciones imaginativas ante los nuevos escenarios. El momento más crítico fue el 20 de marzo cuando se dividió el servicio y se creó el circuito de aislamiento respiratorio. En los tres primeros meses atendieron a 441 pacientes infectados. Sin embargo, la situación más difícil desde el punto de vista asistencial es la actual. Explica que la situación en los servicios de Urgencias “es muy complicada, con una altísima demanda, mayor complejidad y ánimo pesimista en cuanto a vislumbrar que esto vaya a mejorar a medio plazo”. La demanda en el servicio de Urgencias del Cunqueiro aumentó un 30% en estos dos años, sobre todo a expensas de pacientes no covid.

“La soledad de los pacientes era lo que llevábamos peor"

Carmen Filloy, planta covid.
Carmen Filloy, planta covid.

Carmen Filloy es supervisora en la planta covid del Cunqueiro. Describe tres momentos críticos. El comienzo por el miedo y desconocimiento, el elevado número de fallecidos y el bombardeo informativo sobre lo que sucedía en otros países que iban por delante. En segundo lugar, la soledad de los pacientes que no podían estar con su familia. “Era lo que peor llevábamos, nosotros éramos su único apoyo. Teníamos que protegernos para no contagiar a nuestras familias, aunque muchos de nosotros nos distanciamos, sufriendo también la soledad. En tercer lugar, apunta la vuelta atrás con cada nueva ola. ”Cuando se veía la luz y bajaban los casos, la unidad volvía a recibir pacientes y vuelta a empezar con aquella pesadilla. No sabíamos cuánto podía durar y nos llevaba a caer en el desánimo". Por otro lado, Carmen Filloy explica que la pandemia obligó a reforzar el personal y a realizar muchos cambios, desde el paso de unidad de medicina interna a unidad de referencia de casos covid o con sospecha, los circuitos, las normas estrictas para entrar y salir, el trabajo añadido porque no podían entrar celadores ni personal de farmacia o de cocina, la formación para usar nuevos aparatos, para vestirse con el epi o participar en los proyectos de investigación, entre otras novedades.

“La atención centrada en el paciente se potenció mucho"

Sonsoles Leal, UCI Ribera Povisa.
Sonsoles Leal, UCI Ribera Povisa.

Sonsoles Leal es la coordinadora de la UCI de Ribera Povisa y desde fecha reciente directora asistencial de este hospital. Considera que la pandemia hizo más presente “la atención centrada en el paciente, que es uno de los principales factores de calidad en la medicina actual. Ya veníamos trabajando en unidades multidisciplinares, pero ahora se ha potenciado mucho más para pacientes covid y no covid”. El peor momento para ella fue el inicio, cuando no se sabía lo que podía pasar y se organizaron los recursos contemplando distintos escenarios, y también ahora que está terminando se vive un momento crítico, porque empieza a aflorar el agotamiento de los sanitarios “Tenemos que estar muy atentos a las consecuencias en la sociedad y entre los profesionales”. En su opinión, el virus no va a desaparecer, pero la enfermedad de covid sí salvo casos puntuales. “Una cosa es tener covid y una PCR positiva, y otra desarrollar síntomas o tener enfermedad moderada o grave. Con las vacunas y el porcentaje de población que ya lo ha pasado es probable que desaparezca el covid-19 con neumonías y eventos trombóticos, y nos quedemos con asintomáticos o con enfermedad leve y algún caso puntual de enfermedad grave por factores de riesgo. Es como cualquier otra infección respiratoria”.

“El virus tensionó los centros de salud, toca reconstruir"

Susana Aldecoa, Primaria.
Susana Aldecoa, Primaria.

Susana Aldecoa es médico de familia en Vigo y presidenta de Agamfec, la asociación que representa a estos facultativos en Galicia. Asegura que “la pandemia hizo muy visibles las carencias del sistema, que se tensionó hasta la fractura. Toca reconstruir y no es posible sin financiación suficiente y finalista, y sin cambios estructurales y organizativos profundos”. La Atención Primaria venía de una crisis antes de la pandemia por falta de personal y el virus añadió más presión a las consultas, sobre todo en la sexta ola, con agendas llenas y demoras. La pandemia impulsó la consulta telefónica y ahora que el paciente puede elegir la presencialidad son muchos los que prefieren la primera opción. Destaca también que el trabajo de la enfermería se vio afectado por la dedicación a la vacuna y que las áreas administrativas se vieron muy sobrecargadas y expuestas. Por otro lado, señala los constantes cambios en los protocolos para adaptarse a las sucesivas olas y asegura que en Primaria funcionó el equipo ("el apoyo entre los compañeros nos permitió seguir, aunque algunos no aguantaron la presión"). Con todo, echa de menos que hospital y gestores no les escuchasen en los inicios porque podían haber aportado mucho más en detección y control de casos.

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