EL JOVEN FALLECIDO EN MALTA

“Fabio, te debemos una vida”

El campo de O Vao fue escenario ayer de un emotivo y multitudinario homenaje al joven vigués Fabio Soto, fallecido en un trágico accidente en Malta cuando estaba de vacaciones. Asistieron sus compañeros del Coruxo, donde jugaba en la categoría juvenil, y del colegio Rosalía de Castro, donde estudiaba, así como sus familiares, amigos y entrenadores.

Magali y Andrés, los padres del joven ante un campo de fútbol abarrotado.
Magali y Andrés, los padres del joven ante un campo de fútbol abarrotado.
“Fabio, te debemos una vida”

Dos globos rojos lanzados al cielo y de fondo una de sus canciones favoritas, “Young, wild and free”, elegida por su madre, cerró un emotivo y multitudinario acto de despedida a Fabio Soto, el joven vigués de 17 años fallecido al sufrir un accidente en Malta.
En el campo del Coruxo, su equipo y también el lugar en el que “él era feliz”, según afirmó el presidente del club, la figura de Fabio fue recordada por sus amigos, compañeros y entrenadores quienes arroparon a Andrés y Magali, sus padres y a su hermana Laura.
Durante más de una hora, las personas que mejor le conocieron  y que más le querían recordaron que era un adolescente, cariñoso,  “un ejemplo para todos”, con “rebeldía y fortaleza”,  apuntó uno de sus entrenadores y apasionado por el balón. 

Los amigos, muy emocionados tras dedicarle unas palabras.

Los amigos, muy emocionados tras dedicarle unas palabras.


“La vida es injusta”, lloraban sus amigos quienes afirmaron que “uno no se va mientras siga en el recuerdo”. También le recordaron los compañeros de clase que viajaron con él a Malta, “él fue el que tenía más ganas de ir y fuimos felices juntos, disfruté con él los mejores días de mi vida”. “Nunca caminarás solo”, le dedicó otro compañero en alusión a uno de sus equipos favoritos, el Liverpool.
Su sonrisa y lo mucho que se picaba con el fútbol describían a un adolescente del que todos recordarán su sonrisa. “Siempre estaba ahí para cuando le necesitábamos, con sus consejos y sus bromas”.
“Te debemos una vida, esto no tenía que haber pasado”, comentó con mucha emoción una amiga, quien describió el momento que estaban pasando como “una montaña rusa que baja más que subir”.
Andrés, el padre de Fabio cerró el acto haciendo un recorrido por la vida de su hijo de “cómo vivió emocionado el día en el que le apunté al Rápido de Bouzas, creo que fue la única vez que no durmió en toda la noche” o (rememoró con ternura) “cómo llegó a ser el pichichi de tarjetas amarillas por protestar”. Agradeció el cariño recibido por todos, por los clubes, su colegio, sus compañeros y amigos.
“Fabio era tierno y cariñoso”, le recordó su padre, en el momento más duro de su vida.
 Ante unas gradas abarrotadas, los fuertes aplausos despidieron a Fabio, quien antes del accidente estaba “contento y feliz”. Andrés pidió por último que el recuerdo de su hijo se mantuviera vivo.