VIGO

El Cunqueiro sigue por internet a los pacientes con arritmias

El hospital vigués comenzó la colocación de los nuevos desfibriladores subcutáneos, que reducen las complicaciones al paciente y permiten hacer resonancias

El coordinador de la Unidad de Artimias, Enrique García.
El coordinador de la Unidad de Artimias, Enrique García.
El Cunqueiro sigue por internet a los pacientes con arritmias

Especialistas de Arritmias del  Cunqueiro iniciaron ya la colocación de los nuevos desfibriladores subcutáneos con la finalidad de reducir las posibles complicaciones relacionadas con esta terapia. Además, son compatibles con las resonancias magnéticas, un avance muy importante para los pacientes que sufren arritmias ventriculares.
La arritmia ventricular se puede deber a infartos, patologías hereditarias o congénitas y otras cardiopatías. Hasta ahora, los pacientes implantados con un desfribilador estaban obligados a realizar otras pruebas alternativas a la resonancia magnética, menos precisas, e incluso debían someterse a la incómoda y costosa extracción del dispositivo en caso de que la resonancia fuera absolutamente necesaria.
La resonancia magnética es la prueba de referencia de diagnóstico por imagen más precisa y habitual para detectar anormalidades en tejidos blandos y determinar gran parte de enfermedades incluido el cáncer, accidentes cerebrovasculares o problemas neurológicos. Una prueba a la que debían de renunciar, hasta ahora, los pacientes con esas patologías, con los riesgos que eso comporta.
Segundo el doctor Enrique García Campo, coordinador de la Unidad de Arritmias del hospital vigués, “los desfibriladores son aparatos que detectan las arritmias y las tratan mediante una descarga eléctrica que consigue recuperar el ritmo del corazón”. 
Los desfibriladores convencionales constan de un generador de energía eléctrica que se coloca en el paciente bajo la clavícula, mediante una incisión lateral próxima a la axila. El generador está conectado a un cable que debe introducirse hasta el corazón a través de una vena. En caso de que el paciente que porta el desfibrilador sufra una arritmia, el dispositivo emite una descarga eléctrica que consigue restablecer el ritmo cardíaco, devolviéndole la frecuencia normal y evitando la muerte.
“El desfibrilador subcutáneo se implanta sin usar el sistema vascular y sin acceder a las cámaras del corazón. Por ese motivo es una técnica menos invasiva y reduce las complicaciones que pueden producirse en el procedimiento estándar”, dice. Otra de las ventajas consiste en que reduce las posibilidades de infección y las posibles complicaciones por la intervención. El nuevo dispositivo es una versión mejorada de una primera generación que ya implantaba el hospital, tiene un tamaño más reducido y disponen de una batería de mayor duración, lo que reduce la necesidad de recambio y minimiza la exposición del paciente a intervenciones quirúrgicas futuras.
Por otra parte, el desfibrilador permite el control remoto del paciente y evita el traslado al hospital cada poco para su seguimiento. Los pacientes a los que se les coloca un desfibrilador subcutáneo son incluidos en un programa de monitoraje por internet, en el que un módem que el paciente lleva a su casa permite enviar de forma continua la información por vía telefónica hasta el hospital, donde el personal de la Unidad de Arritmias a revísa y evalúa. El dispositivo de "telemedicina" envía la información mediante conexiones voluntarias que puede realizar el propio paciente, lo que aporta un alto nivel de seguridad tanto para el enfermo como a su entorno. El desfibrilador subcutáneo se incluyó ya en las nuevas guías europeas de prevención de la muerte súbita.