CELTA

La fragilidad ya quedó atrás

El Celta priorizó solventar sus problemas defensivos, lo que logró en las últimas citas, para crecer desde ahí

El Celta se ha vuelto más seguro atrás, con lo que gana en confianza para probar cosas arriba.
El Celta se ha vuelto más seguro atrás, con lo que gana en confianza para probar cosas arriba.
La fragilidad ya quedó atrás

El Celta no se reconocía a sí mismo. No lo hacía porque, como es obvio, en ataque echaba de menos a Manuel Agudo 'Nolito' y, desde la tercera jornada de Liga, a Fabián Orellana y le costaba –y le cuesta– mucho marcar. De hecho, hasta el encuentro con Osasuna, le costaba el mero hecho de crear ocasiones de peligro. Pero las alarmas internas saltaron no por este problema más o menos esperable, sino porque el equipo era frágil, algo que jamás había sucedido desde la llegada de Eduardo Berizzo al banquillo.
El Celta se define ofensivo, pero se sustenta en el aspecto defensivo. Lucen los goles, pero lo que resaltaban los entrenadores de todos sus rivales al hablar del equipo celeste es, además de la calidad de sus atacantes, el funcionamiento grupal en la presión y el individual en la marca al hombre, tan característica del bloque celeste por inusual.
Esa armonía destructiva, fruto del ansia por atacar, se había perdido en el arranque de la temporada. Concretamente, desde el medio partido contra el Milan –que acabó sin goles gracias a Bacca y su falta de puntería–, el equipo mostró una fragilidad impropia de él, que no se solucionó en Frankfurt todavía en pretemporada ni en las tres primeras citas oficiales de la temporada.
De ahí que Berizzo tirase de revolución táctica en Lieja. Para hacer daño, primero había que dejar de sangrar. La variación no fue tan efectiva sobre el césped como sobre las cabezas de los jugadores célticos, que empezaron a interiorizar que sólo crecerían desde atrás. Y así ha sucedido.
El Celta ha pasado de conceder 15 tiros al Leganés en la primera jornada de Liga a permitir sólo cuatro al Sporting el pasado miércoles en Balaídos. Por el medio, la cifra se incrementó hasta los 24 disparos ante el pegador Real Madrid, pasó por los 14 ante el más selectivo en lo ofensivo Atlético y empezó a disminuir contra Standard y Osasuna con 8.
Desde ese toque de atención en Lieja, también ha caído la cifra de disparos del rival entre los tres palos (6 ante Leganés y Atlético, 10 ante el Madrid, 2 con el Standard y tan solo 1 con Osasuna y Sporting) y, lógicamente, de goles encajados.
Y esa seguridad atrás, siguiendo la teoría de los vasos comunicantes, también ha provocado más llegadas, lo que necesarimente incidirá en la recuperación de la puntería. "Esto va para arriba", apuntó Pablo Hernández tras el encuentro ante el Sporting del miércoles. Porque el vestuario céltico siente que crece. "Hemos recuperado nuestra identidad de juego y cuando el Celta tiene su identidad de juego y su manera de jugar es difícil ganarnos", reafirmó ayer Théo Bongonda, quien insistió en que "no puedo decir que ahora vamos a ganar todo, pero hemos recuperado mucho del fútbol del año pasado". Empezando por detrás para brillar delante. La base ya está puesta. Que lleguen los goles.n