La reparación de Eiras garantiza agua para 400.000 habitantes
La Xunta tuvo que invertir 2,3 millones con urgencia para poner al día las válvulas de la presa, que se encontraban en mal estado y ponían en peligro el abastecimiento
La conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez, visitó la presa de Eiras, donde anunció que la Xunta ya completó la instalación de las válvulas provisionales de abastecimiento del embalse y que prevé colocar las definitivas a finales del verano tras una inversión total de 2,3 millones de euros. Augas de Galicia decidió a finales del año pasado ejecutar estas obras de emergencia tras constatar las deficiencias que presentaban las cuatro válvulas —dos de ellas seriamente dañadas— de toma de agua y que son clave para determinar el volumen de agua que se deja salir con destino al abastecimiento de Vigo, Cangas, Moaña, Redondela, Soutomaior, O Porriño, Mos, Salceda de Caselas y Vilaboa, que suman más de 400.000 habitantes.
Los trabajos realizados hasta el momento para evitar el riesgo de corte en el suministro consistieron en la retirada de las válvulas deterioradas y la sustitución por otras provisionales junto con la reposición de las bases de hormigón, la renovación de todo el sistema de cables y la puesta en servicio de todos los equipamientos. Esas válvulas provisionales —que garantizan plenamente el abastecimiento sin riesgos— serán sustituidas a finales del verano por las definitivas, que están en proceso de fabricación al tratarse de equipamientos suministrados bajo demanda.
A mayores, y dado que para cambiar las válvulas era preciso vaciar y aislar la torre de toma de agua, se desarrollaron actuaciones para habilitar un sistema alternativo con el que garantizar en todo momento el suministro de agua tanto al conjunto de la ciudadanía como a las actividades económicas e industriales de estos municipios. Esta cuestión se resolvió con la instalación de un sistema de bombeo y canalización provisional con el fin de mantener el caudal de abastecimiento —unos 900 litros por segundo— hacia la potabilizadora del Casal. Se trató de una medida indispensable dado que, en caso de que hubiera un corte total del agua, Vigo solo podría mantener el servicio 36 horas, un plazo que aún sería inferior en el subsistema O Porriño-Mos. La conselleira destacó que esta es una infraestructura en la que ostenta las competencias exclusivas en materia de seguridad. Con el fin de evitar cualquier riesgo para el suministro de agua y para la integridad de la propia presa, decidió acometer estas obras de emergencia a pesar de que la operación de las válvulas de toma de agua “es responsabilidad del Concello de Vigo en el ejercicio de su concesión de abastecimiento”, señaló.
La presa, al 99% para afrontar un verano seco
Según Medio Ambiente, el gobierno local vigués conocía el estado deficiente de estas válvulas pero en ningún momento lo notificó a la Administración autonómica a pesar de que el personal municipal o concesionario las manipula diariamente, algo que permitía constatar su evidente deterioro. Las averías en dos de esas cuatro válvulas de toma de agua fueron detectadas por el Ejecutivo gallego el año pasado, pues a pesar de que la presa fue transferida por el Estado a la comunidad en 1986, la negativa del Concello a reconocer la titularidad de la Xunta y los procesos judiciales aparejados provocaron que el personal del servicio del embalse contratado por Augas de Galicia tuviera dificultades para acceder a la zona en la que se encuentran estos elementos. Eiras se encuentra ya casi al 100% de cara a afrontar el verano con las reservas al máximo ante la posibilidad de que no llueva en absoluto a partir de junio, como ya sucedió en 2025.
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