Eiras vierte cada día 30 veces el consumo de Vigo y su área
La presa está desaguando 0,85 metros cúbicos por segundo para abastecimiento y otros 32,90 por los aliviaderos
La presa de Eiras continúa soltando millones de litros a diario para evitar futuros problemas ante la acumulación de agua por las lluvias caídas, que han alimentado las fuentes que desembocan en el embalse. Sale hacia el río Oitavén y termina en la Ría de Vigo a través del Verdugo, lo que ya ha provocado problemas en el marisqueo en la Ensenada de San Simón, donde se encuentran los mayores criaderos de bivalvos, tanto almejas como ostras, en Redondela y Arcade. En Fornelos, donde se encuentra el embalse, ha llovido este año más que nunca. En lo que va de 2026 han caído ya 1.300 litros, que equivale a dos tercios de todo lo que recoge en Vigo durante un año, unos 1.800 litros como máximo. Vigo lleva hasta el momento 600 litros en el centro y 917 en el campus y Peinador, donde la climatología es mucho más dura.
En estas condiciones, la Consellería de Medio Ambiente informó que el caudal medio de abastecimiento de la presa de Eiras en 2025 fue de 0,92 metros cúbicos por segundo, que equivale a 920 litros por segundo. En estos momentos, en Eiras, por decisión de Augas de Galicia, se están desaguando un total de 0,85 metros cúbicos por segundo para abastecimiento y otros 32,90 metros cúbicos por los aliviaderos de fondo, por lo que el volumen total que sale por el embalse hacia el río asciende a 33,75 metros cúbicos por segundo. Esto equivale a 30 veces el consumo normal de Vigo y su área, con una población estimada de unos 400.0000 habitantes.
Augas de Galicia no tiene más remedio que desalojar toda el agua posible y mantener la instalación en torno al 80 por ciento de su capacidad. Solo a partir del 1 de abril se coloca en el 100 por cien para afrontar la primavera y sobre todo el verano: el de 2025 fue muy seco, sin apenas precipitaciones desde junio hasta septiembre, lo que obligó a activar la prealerta de sequía. Es posible que en este 2026 pase lo mismo, al haber cambiado el ritmo de las lluvias, concentradas con enorme fuerza durante los meses de invierno.
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