Así se vivió la muerte de Franco desde Vigo: “Fue un momento de incertidumbre y esperanza”

50 años de la muerte de Franco

Escritores, periodistas, profesores, músicos y políticos de Vigo comparten su recuerdo del día en que murió Franco

Franco, en una visita a Vigo.
Franco, en una visita a Vigo. | NODO

Hace 50 años, España despertaba con la noticia de la muerte de Francisco Franco, una de esas noticias que quedaron grabadas en el recuerdo de los que la vivieron, con todos los detalles de donde estaban y que hicieron al conocerlo. Tras casi cuatro décadas de dictadura, el país se encontraba ante un futuro incierto, marcado por temores, expectativas y un clima de cautela en la sociedad. Esa jornada dejó recuerdos muy diversos según la situación personal, la edad o la militancia política de cada persona. Para algunos, fue un día de preocupación por la seguridad de familiares o amigos; para otros, un momento de expectativa ante la posibilidad de cambios políticos. La sociedad se encontraba aún en un contexto de restricciones, donde los partidos políticos estaban prohibidos al margen del régimen y el miedo a represalias seguía muy presente. Escritores, periodistas, profesores, músicos y políticos recuerdan cómo vivieron la noticia de la muerte del dictador y cómo interpretaron los primeros signos de cambio.

“Estaba en destierro administrativo, mi preocupación fue volver con mi familia”

El escritor Xesús Alonso Montero vivió el 20 de noviembre de 1975 lejos de Galicia. Poco antes había sido “desterrado administrativamente” a Montilla, en Córdoba, por un expediente político que consideraba “nefasta” su influencia en Galicia. Allí llevaba apenas unos días cuando, la mañana del 20, de camino al instituto, vio la bandera a media asta y confirmó la muerte de Franco. Su primera preocupación fue su familia, que seguía en Lugo. Temía represalias en un clima que describe como “de histeria” entre los sectores franquistas. Avisó a un colega para que trasladara a su mujer y a sus hijos pequeños a Vigo, mientras él trataba de volar desde Córdoba a Madrid y de allí a Galicia. “Había mucho miedo. Podía suceder cualquier cosa”, recuerda. Militante del Partido Comunista, Alonso Montero sabía que la muerte de Franco no suponía el final inmediato del régimen. Relata que, ya en Vigo, se reunió con camaradas atentos a la reacción del Estado en un momento que calificaba como peligroso por el vacío de poder.

Xesús Alonso Montero
Xesús Alonso Montero

"Preveían que mi hijo naciese el 20N pero se retrasó, en parte por el miedo"

La periodista y política María Xosé Porteiro estaba embarazada de su segundo hijo, previsto para nacer el 20 de noviembre de 1975. El parto se retrasó y finalmente tuvo que ser provocado un mes después. Ella relaciona en parte aquella demora con el impacto emocional y el miedo que, asegura, compartía la gente de su generación ante la inestabilidad del momento. “No había un mapa claro de transición en ese momento”, recuerda, y las decisiones sobre el futuro estaban en manos de quienes seguían en el poder. Describe un clima de incertidumbre. Participaba desde hacía años en el teatro independiente y en grupos culturales alternativos, pero subraya que el ambiente seguía siendo de temor. Evoca también los últimos fusilamientos de septiembre de 1975, en los que murió Xosé Humberto Baena. Sitúa el miedo de aquel momento solo comparable al que sintió años después durante el intento de golpe de Estado de 1981. Aun así, señala que, superado el impacto inicial, cada cual buscó su lugar para impulsar cambios.

María Xosé Porteiro
María Xosé Porteiro

“Ese día compré una botella de champán para celebrarlo”

El músico y escritor Antón Reixa tenía 18 años y ya militaba políticamente cuando se conoció la muerte de Franco. Recuerda un ambiente de escepticismo sobre lo que podría ocurrir a partir de entonces y mantiene presente la ejecución, dos meses antes, de Xosé Humberto Baena, a quien no le llegó a tiempo un posible indulto. Evoca también que ambos habían brindado tras el atentado contra Carrero Blanco. El 20 de noviembre hizo lo que, afirma, hicieron muchos jóvenes de su entorno: celebró la noticia. Cuenta que aquel día se agotaron las botellas de champán y que él compró una para brindar junto al poeta Alfonso Pexegueiro. Con el paso del tiempo, Reixa siente que la transición resultó “una cierta decepción”. Considera que fue un proceso de renuncias a los principios democráticos más radicales y sostiene que, frente a quienes defendían la ruptura con el régimen, lo que finalmente se produjo fue una reforma con “algunos parches”.

Antón Reixa
Antón Reixa

"La sensación en ese momento era de incertidumbre con cierta esperanza"

Luis Espada, el primer rector de la UVigo, vivió la muerte de Franco en Cataluña, donde aun era profesor de la Politécnica. Aquella mañana tenía clase a las nueve, pero le comunicaron que quedaba suspendida. Se acercó a la plaza Cataluña para observar el ambiente: describe una calma “entre comillas”, sin celebraciones ni muestras visibles de tristeza, con presencia de televisiones que recogían reacciones. Formado en el sistema anglosajón, encontraba difícil encajar en un país sin partidos políticos, con fuerte presencia del ejército y una universidad muy rígida. Señala que, aunque algunos celebraron en privado, la mayoría permaneció en silencio, a la expectativa de lo que pudiera ocurrir. Recuerda que, a partir del día siguiente, se impuso el luto obligatorio en universidades y servicios públicos, con corbata o brazalete negro. Espada llegó a Vigo en septiembre de 1976 para poner en marcha la Escuela de Ingenieros Industriales. Define el clima de 1975 como un tiempo de “incertidumbre con cierta esperanza”.

Luis Espada
Luis Espada

"Me di cuenta de que por fin podían comenzar a cambiar las cosas"

El exalcalde Carlos Príncipe estaba en Navarra estudiando Medicina cuando murió Franco. Recuerda que aquel año había sufrido represalias por participar en la huelga general de enero: interrogatorios de la Guardia Civil, encuentros con el policía González Pacheco (“Billy el Niño”) y sanciones universitarias. Llegó a vivir en una vivienda tutelada, bajo vigilancia, justo encima de un cuartel de la Policía Armada en Pamplona. El 20 de noviembre se encontraba en tercero de carrera preparando patología médica y se enteró de la muerte por la radio portuguesa. Al acudir a la facultad descubrió que estaba cerrada. Junto a compañeros organizó esa misma noche la primera manifestación ante la sede de Telefónica, entonces un lugar muy concurrido. Príncipe recuerda que la noticia no le produjo especial alegría, pero sí la sensación de que España podía empezar a cambiar, aunque de forma gradual. “Daba miedo ver la cantidad de personas que querían al dictador”, señala, recordando las colas de homenaje en Madrid.

Carlos Príncipe
Carlos Príncipe

"Los Pactos de Moncloa allanaron el camino hacia un régimen democrático"

El periodista Fernando Ramos pertenece a la generación de periodistas que comenzó su carrera poco después de la aprobación de la Ley de Prensa de 1966, conocida como Ley Fraga. Recuerda que quienes iniciaban la profesión entonces fueron a la vez “beneficiados” y víctimas de aquella normativa, que sustituía al Decreto Serrano heredado de la Guerra Civil. Al evocar la muerte de Franco y los años posteriores, destaca dos hitos que, a su juicio, permitieron encauzar la Transición. El primero fueron los Pactos de la Moncloa, que considera decisivos para facilitar el paso del franquismo a un régimen democrático sin cuestionar la sucesión en la Jefatura del Estado designada por el propio dictador. El segundo es el discurso de Marcelino Camacho en defensa de la reconciliación y de la Ley de Amnistía de 1977, pronunciado por alguien que había pasado gran parte de su vida en prisión. Con todo, afirma que con el tiempo se ha ido perdiendo el espíritu de consenso que, según sostiene, hizo posible aquel proceso.

Fernando Ramos
Fernando Ramos

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