Vigo se prepara para la revolución de las Zonas de Bajas Emisiones

El Concello ultima los trámites para su puesta en marcha con la aprobación inicial del proyecto y la audiencia pública de la ordenanza que regulará las zonas de la ciudad con tráfico limitado

Una de las cámaras de control de matrículas para las ZBE frente al Concello.
Una de las cámaras de control de matrículas para las ZBE frente al Concello. | J. V. Landín

El Concello dará hoy luz verde provisional al proyecto de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) en la junta de gobierno local. Se da así un paso más para poner en marcha esta medida de obligado cumplimiento en todas las ciudades europeas de más de 50.000 habitantes para tratar de reducir las emisiones de CO2, limitando el acceso a los vehículos más contaminantes.

El proyecto que fija las zonas se someterá ahora a exposición pública durante 30 días, plazo en el que la ciudadanía podrá presentar alegaciones. Al mismo tiempo, se abrirá el proceso de audiencia pública de la ordenanza municipal que regulará jurídicamente las ZBE. Esta ordenanza establecerá el marco de gestión: acceso de residentes, régimen de excepciones, reconocimiento de las personas con movilidad reducida, condiciones para los aparcamientos y el resto de aspectos vinculados a su funcionamiento. También fijará de forma definitiva cuáles serán las restricciones a cada vehículo según su etiqueta ambiental.

El alcalde Abel Caballero explicó que el gobierno local aplicará la normativa “con sentido común”, con la intención de que la puesta en marcha de las ZBE no suponga restricciones “desproporcionadas” ni altere la vida diaria de la ciudad. Insistió en que la medida se implementará de forma que se garantice la continuidad de las actividades habituales de los vecinos y que, por tanto, la ordenanza no contemplará las sanciones como vía principal de control. Según indicó, la propuesta busca alcanzar un “consenso social” en torno a la necesidad de preservar el medio ambiente, evitando que la regulación se convierta en un “elemento coercitivo”.

En este contexto, Caballero detalló que se establecerán excepciones que permitan el acceso a los residentes de las zonas afectadas, así como a los centros de salud, a los negocios y a los servicios esenciales. Aseguró que el funcionamiento de la ciudad debe mantenerse con normalidad y que la adaptación a las nuevas condiciones tendrá un carácter progresivo, sin imponer cambios bruscos que puedan interrumpir la actividad cotidiana.

El regidor reiteró además su discrepancia con la forma en que la Unión Europea impuso la obligación de implantar las ZBE. A su juicio, la normativa supone “una discriminación social”, porque no todas las personas pueden permitirse la compra de un vehículo con etiqueta verde medioambiental. “Eso limita el acceso en función de la renta”, señaló, antes de matizar que se trata de una medida positiva en sí misma, pero que debía haberse planteado de otra manera. “Es bueno tenerlo, pero debía haberse diseñado un modelo que no penalice a quienes no pueden afrontar esa compra”, dijo.

La implantación de las Zonas de Bajas Emisiones en Vigo requerirá una inversión de 5,4 millones de euros, financiados prácticamente en su totalidad con fondos europeos.

Las cuatro áreas limitadas alcanzan las 67 hectáreas

Las Zonas de Bajas Emisiones se organizarán en cuatro ámbitos diferentes que, en conjunto, alcanzan una superficie de 67 hectáreas. El espacio más amplio será el situado en el centro de la ciudad, con unos 400.000 metros cuadrados. Habrá otros 37.800 en el entorno de la Praza de Portugal, el casco histórico de Bouzas sumaría otros 170.000 metros cuadrados limitados, así como los 64.000 del Calvario.

Con todo, muchos de los viales incluidos en estos perímetros ya fueron peatonalizados o apenas tienen tráfico rodado, limitando a una treintena las calles que se verán realmente afectadas. Entre ellas destacan Tomás Alonso entre el cruce con Camilo Veiga y la Alameda de Bouzas. En esta zona también se verán afectadas calles como Covadonga, Pescadores, Paulino Freire, Alfredo Brañas, Johan Carballeira, Ferreiros o Casiano Martínez.

En el centro también formarán parte calles como O Progreso, Pracer, Doctor Cadaval, López de Neira o Eduardo Iglesias. También el tramo de Policarpo Sanz entre el cruce con Colón y Porta do Sol, así como la paralela Marqués de Valladares y travesías como Carral y Reconquista.

En el entorno de la Plaza de Portugal, el perímetro excluye la calle Cervantes, clave para acceder a Urzaiz y la Gran Vía desde la AP-9 o la estación de tren, pero sí incluye a Rogelio Abalde, Churruca o Irmandiños. Finalmente, en la zona del Calvario, se verán afectadas el tramo final de Aragón desde las fuentes hasta la peatonal, así como la calle Portela, Sagunto, Cristo, Cataluña y Doctor Carracido.

De seguir un camino similar al de otras ciudades de España, las restricciones podrían permitir circular libremente en estas calles a los vehículos con etiqueta Cero y Eco de eléctricos e híbridos. Los vehículos con etiqueta C y B podrían circular, pero con alguna restricción y los coches de gasolina y diésel más antiguos no podrían entrar.

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