Vigo se prepara para el fin de la concesión de Vitrasa

En cinco meses, punto final al contrato de 1995 y nuevo concurso. El Concello se hace con autobuses e instalaciones

Presentación esta pasada semana de los nuevos autobuses urbanos.
Presentación esta pasada semana de los nuevos autobuses urbanos. | J.V. Landín

Dentro de poco más de cinco meses, en concreto el 7 de junio de 2025, llegará a su fin el contrato del transporte urbano renovado en 1995 a Vitrasa, que ya lo había conseguido por vez primera en 1969 eliminando de la circulación a los tranvías, considerados entonces obsoletos. La nueva concesión supondrá un cambio radical tras descartarse otra prórroga del servicio y el Concello se situará en esta ocasión en una posición muy distinta: en 2025, autobuses -total o parcialmente- e instalaciones revertirán a manos de la Administración local, que incluso podría montar una empresa con gestión pública, como en Madrid, aunque no parece que nada de eso esté en el calendario político. 

La prórroga actual de cinco años se aprobó el 5 de junio de 2020 –en pleno covid– con vigencia hasta el 7 de junio de 2025. En 2018, el gobierno local había acordado evitar dicha prórroga y licitar el contrato antes de 2020, lo que no sucedió. Además, a consecuencia se sucedieron los problemas y desencuentros con la empresa, que exigió y finalmente logró una compensación de 12 millones de euros por la caída del servicio a partir de la pandemia. Desde la actual concesionaria, que hace unos días presentó sus nuevos autobuses, no se ha abierto la boca con respecto a los planes de futuro, pero se da por descontado que optará a un tercer período. En el anterior, de 1994, tuvo que pugnar con un grupo liderado por la resucitada compañía Tranvías Eléctricos de Vigo, que presentaba como propuesta estrella la reincorporación de los trenes urbanos, los que precisamente desaparecieron con la llegada de Vitrasa.

Según el acuerdo vigente, terrenos e instalaciones que ahora ocupa Vitrasa se transmitirán al ayuntamiento, que ampliará su catálogo de bienes. En cuanto al material móvil, el consistorio podrá adquirirlo o bien determinar que este sea adquirido por el nuevo concesionario, en el caso de que sea otra la empresa que se haga finalmente con el contrato y no Vitrasa. El pliego de condiciones para la explotación del servicio municipal de transporte urbano establece la duración máxima de la concesión de 25 años, prorrogables por 5 años y hasta un límite de 35 años, es decir, hasta 2060.

El moderno tranvía, en 13 ciudades de España

El proyecto de tranvía moderno o metro ligero en Vigo aparecía año tras año en el informe realizado por la Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras (Seopan) sobre infraestructuras prioritarias en España: costaría 375 millones. Pero ha desaparecido del informe. ¿Por qué? Según señalaron en Seopan, porque La filosofía del estudio anual “es recoger aquellas infraestructuras que están en planificación”. Y no es el caso. Se trata de una idea lanzada hace más de 20 años por Carlos Príncipe y que plasmó en un estudio de viabilidad pagado por la Xunta que determinó que sería la mejor opción para el transporte. A continuación se encargó el proyecto con tres líneas desde Teis por Beiramar, desde la estación y Gran Vía y desde Venezuela, que confluirían en As Travesas para terminar en Navia. Se hizo un concurso para adjudicar la redacción del proyecto, que se entregó en 2004. Una copia se la quedó el Concello y otra la Xunta y desde entonces no se ha movido al descartarlo abiertamente el Concello. Otras ciudades que iban por detrás copiaron el modelo de Vigo, como Granada, Jaén, Mallorca o Málaga y se adelantaron. Hoy son 13 en España las que cuentan con el tranvía como modo de transporte público, sumando en total 320 kilómetros de vías que mueven millones de pasajeros al año, eliminan del tráfico diario un notable volumen de vehículos y contribuyen a reducir la contaminación urbana. Y en Portugal, Oporto, con un modelo mixto soterrado y por superficie, muy eficiente.

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