Condenado por asesinato el acusado del crimen okupa

Tribunales

El tribunal popular consideró también probado que Fredy Rojas mató a puñaladas a su compañero con alevosía. La Fiscalía pidió 20 años de cárcel y la defensa, la mínima, 15

Publicado: 15 may 2025 - 20:43 Actualizado: 15 may 2025 - 23:16
La abogada se despide del acusado, antes de su vuelta a prisión, tras escuchar el veredicto de culpabilidad.
La abogada se despide del acusado, antes de su vuelta a prisión, tras escuchar el veredicto de culpabilidad. | Jorge Santomé

Fue la crónica de un veredicto anunciado. En apenas seis horas, el jurado encargado de juzgar a Fredy Rojas, acusado de la muerte a puñaladas de un compatriota boliviano con el que compartía casa okupa, emitió su dictamen y lo hizo de forma unánime. Las pruebas biológicas eran poderosas y jugaban desde un principio en contra del acusado, que negó la autoría del crimen, aunque con un relato poco contundente que no consiguió convencer ni conmover al jurado en un juicio prácticamente ininteligible por la deficiente acústica de la sala y en el que quedaron piezas por colocar.

Los nueve miembros del tribunal popular, cinco hombres y cuatro mujeres, consideraron probado que aquella madrugada de julio de 2023 cuando Fredy y Jonhy, la víctima, volvían de las fiestas de Bouzas, el primero apuñaló al segundo. No dudan de que el acusado fue el autor. Su ADN en el cuchillo y la sangre del fallecido en sus ropas fueron “pruebas contundentes” así como el hecho de que no diera “una versión coherente”, señaló el jurado. Además, le atacó con intención de matar, porque utilizó un cuchillo que dirigió al corazón, un órgano vital, sostiene el veredicto. No tuvo necesidad el jurado de entrar a valorar si tuvo o no tiempo de matarle, atendiendo al cronograma de las imágenes de las cámaras o por qué lo hizo, los restos biológicos fueron incontestables.

En lo que no hubo unanimidad, pero sí mayoría, fue en la concurrencia de la alevosía, esa circunstancia que impide defenderse o repeler un ataque. Así, siete de los nueve miembros entendieron acreditado que el estado de embriaguez del fallecido anulaba esa capacidad de defensa ya que se encontraba en una situación de vulnerabilidad y esta diferencia de votos fue suficiente para que se la tenga en cuenta en la sentencia que deberá dictar ahora la Audiencia.

Además de llegar a un acuerdo en un tiempo casi récord, el jurado también sintetizó el objeto del veredicto, cuya lectura fue una de las más breves realizadas hasta la fecha.

A la vista del resultado, la Fiscalía solicitó que se le imponga veinte años de prisión, los mismos años que había pedido desde el inicio, mientras que la defensa, a expensas de posibles recursos, pidió la mínima, 15.

Fredy escuchó el veredicto con el mismo gesto ausente con el que asistió día tras día a un juicio sin público, solo con medios de comunicación. Estaba en shock, como en una nube, explicó su abogada que relató cómo se le veían los ojos vidriosos, después de escuchar a un jurado rotundo que se mostró unánime en negarle cualquier beneficio, incluido la posibilidad de un indulto.

Sin atenuantes y un pago que el fiscal fija en 60.000 euros

Junto a la pena de cárcel, la Fiscalía pidió 60.000 euros de indemnización para la madre de la víctima, cuyo paradero no estaría claro (al parecer Pernambuco), una cifra que la defensa rebajó en su solicitud a los 6.000. Fredy es una persona sin recursos, como lo era la víctima. Ambos vivían en una situación de marginalidad. Eran inmigrantes, sin hogar, que trabajaban en lo que podían, en la estiba, en un bar… Las posiblidades de que pueda reunir esa cantidad son nulas, lo que podría suponer el embargo de lo que cobra por trabajar en prisión. A diferencia del joven que mató brutalmente a un profesor en la calle Areal (le destrozó el cráneo a golpes y le asestó 21 puñaladas) y que fue condenado a 10 años y medio de cárcel por homicidio, atendiendo a la petición de la Fiscalía, este acusado, empobrecido, será sentenciado sin atenuantes.

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