El ADN y la sangre señalan al acusado del crimen okupa, que clama: “Yo no fui"

Tribunales

La fiscal pide al jurado la condena sin dilema moral porque “la prueba es apabullante”, mientras la defensa apela a “dudas no resueltas” y recuerda el caso de Dolores Váquez. El procesado asegura que quería a la víctima como a un hermano

El acusado hizo uso del derecho a la última palabra

Con la última palabra del acusado, finalizó ayer el juicio con tribunal popular por el llamado crimen okupa, la muerte a cuchilladas de Jonhy en 2023 a manos presuntamente de un compatriota con el que compartía infravivienda. Fredy Rojas quiso hablar antes de que los nueve miembros del jurado se retiraran a deliberar, para insistir en su inocencia, con más rotundidad. “Yo no fui el autor”, dijo, mientras aseguraba que “Jonhy vivió conmigo durante 17 años, yo le cuidaba, me ocupaba de él, le evitaba conflictos y le quería como a un hermano”. Fue el último intento de defensa frente a las pruebas objetivas que le señalan, el ADN en el arma homicida y la sangre de la víctima en su ropa.

Para la Fiscalía, que mantuvo el asesinato con alevosía, el jurado no debe tener un dilema moral porque la prueba es “contundente y apabullante” en referencia al resultado de las muestras biológicas a las que añadió el testimonio del tercer compañero de casa okupa, que escuchó “me clavaron” y vio al acusado arrojando algo a una zona donde después se encontró el cuchillo. Además, señaló que Fredy no aportó su ADN voluntariamente como sí hizo el otro compañero, y al que el acusado señala como responsable de la muerte. De hecho, en su última palabra, destacó que mientras él en las dos décadas que lleva en España jamás tuvo un antecedente policial, este otro sí tenía por delitos graves. La representante del ministerio público aseguró que este tercer ocupante no solo colaboró sino que en sus ropas no había sangre, ni tampoco ADN en el cuchillo y que fue el que paró a la Policía esa noche. Sobre el cronograma de las cámaras de vigilancia, que obligarían en ocho minutos al acusado a recorrer 350 metros desde la calle Coruña a la vivienda, entrar, buscar y coger el cuchillo y apuñalar a la víctima, la fiscal se preguntó cuánto tiempo hace falta para clavar un cuchillo, para matar a una persona, “es cuestión de segundos, le doy tiempo a matar, pero no a escapar”. Además, señaló que solo respondió a las preguntas de su defensa y que “mintió, su versión no se sostiene”.

Por su parte, la defensa, que subsidiariamente a la absolución pide homicidio y no asesinato, se centró en las “dudas no resueltas”. Aseguró que es el tercer okupa quien “va poniendo a la Policía sobre las pistas. Llama la atención que se diera cuenta de que faltaba un cuchillo en una casa llena de enseres como en la que vivían”. Así, dijo que en su declaración como testigo mintió, “aseguró que ese día llegó de las fiestas por la tarde, pero la hijastra de la víctima lo vio en Bouzas por la noche”. Se preguntó cómo es posible que en el cuchillo, que este dijo haber utilizado para el pescado no se hallara su ADN y sí el de Fredy y Jonhy" y señaló que según su versión, “el salió al escuchar un ‘me han clavado’, lo hizo en segundos pero no vio a la víctima, que tenía que haber hecho un sprint, herida y ebria para marcharse". Incidió en la vulnerabilidad de su cliente y aludió al caso Dolores Vázquez, injustamente condenada.

Cuatro puñadas, una mortal que le atravesó el corazón

Los forenses relataron ayer que la víctima presentaba cuatro heridas de arma blanca, si bien tres de ellas eran superficiales y solo una, en el pecho era mortal al atravesarle el corazón. El resto estaban en el costado, en la parte interior del brazo (defensiva) y en el cuello.

Según el médico del Imelga que realizó la autopsia, las heridas eran compatibles con el cuchillo encontrado por la Policía y el mecanismo en el que se produjo el apuñalamiento fue en un “enfrentamiento”, uno delante del otro. Además, no se encontraron cortes en sus manos.

Los resultados toxicológicos demostraron que Jonhy presentaba un índice de alcoholemia muy alto, un 1,75, casi el triple de lo que se considera penal en tráfico y que el pelo arrojó que había consumido cocaína en las semanas anteriores. Asimismo, indicó que pese a las heridas, pudo caminar la distancia desde la vivienda hasta donde se encontró el cuerpo, porque “este reacciona con un mecanismo de defensa” y que la hemorragia fue mayoritariamente interna lo que explicaría la escasa sangre en el lugar del crimen.

El jurado, ante un relato de los hechos, con lagunas

El relato de hechos que tanto la Fiscalía como la Policía sostienen deja no obstante algunas lagunas por completar.

Lo acreditado es que ambos estuvieron en las fiestas de Bouzas y volvieron juntos a casa. Lo atestiguan unas cámaras que captan al acusado y víctima a las 3:06 en la curva San Gregorio. Al llegar a la plaza de América se separan. La víctima, supuestamente se fue a la vivienda por el camino del Chouzo y Fredy lo hizo por la calle Coruña (lo capta una cámara a las 3:16). Atendiendo a los tiempos que comprobó la Policía, el acusado habría llegado antes, un minuto. Habría entrado en la casa, cogido un cuchillo que había dejado el otro compañero, y habría apuñado a Jonhy nada más llegar. Este después, en estado muy ebrio y con cuatro puñaladas recorre unos 300 metros, cruza la calle Coruña (lo capta una cámara a las 3:24) hasta caer desplomado al suelo en el callejón.

Esta hipótesis no solo señala un asesinato extremadamente rápido, sino también una huida de la víctima, más rápida todavía, pese a su estado. Según la Policía, a Jonhy se le ve pasar “titubeante”, y eso que ya llevaba cuatro puñaladas (una mortal) y una importante borrachera.

El tercer okupa escucha la refriega sale, pero solo vio a Fredy y le obliga a llamar al 112 y a buscar a Jonhy, que no fue visto por ninguno pese a que quien llamó para avisar divisó el cuerpo desde la calle Coruña. Un misterio es el móvil, porque hubo una discusión, pero no se descubrió el motivo. Solo se encontró algo de sangre a la entrada de la vivienda, en una barandilla, pero no en el recorrido y el acusado tenía gotitas en su ropa.

Contenido patrocinado

stats