El Tribunal de Instancia de Tui dará traslado a la Fiscalía de la petición de dar a la UCO el ‘caso Déborah’
La hermana de la joven hallada muerta en 2002 defiende el traspaso de la investigación a la Guardia Civil, “no como favor, por responsabilidad”, y dice que este equipo debió estar desde el inicio, "esa anomalía marcó nuestro destino”
La plaza 2 de la sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Tui dará traslado a la Fiscalía del escrito de los abogados de la familia de Déborah, la joven viguesa hallada muerta en 2002, solicitando la remisión de las actuaciones a la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil para el inicio de una nueva investigación.
La familia confía en que se subsane la anomalía que rodea a este crimen sin resolver y que, a juicio de Rosa Fernández-Cervera, hermana de la víctima, “marcó nuestro destino”, ya que, como recuerda, “no solo por la complejidad, sino por jurisdicción, la investigación tendría que haber estado desde el inicio en manos de este equipo de la Guardia Civil y no de la Policía Nacional”.
Las circunstancias de este caso lo convierten en un procedimiento atípico. Las diligencias se iniciaron con una denuncia de desaparición ante la Policía Nacional interpuesta por los padres de Déborah al no regresar a casa tras haber salido la tarde del 30 de abril de 2002 a correr por Samil. Tras diez días de búsqueda, una vecina de O Rosal encontraba el cadáver desnudo de la joven en una cuneta de la carretera entre Baiona y A Guarda. Al producirse el hallazgo fuera del municipio, el juzgado de Instrucción 2 de Vigo, al que le correspondía el asunto tras la denuncia de desaparición, se inhibió en el juzgado de Tui por competencia territorial.
De forma simultánea, la Guardia Civil inició diligencias de investigación porque el cuerpo apareció en su jurisdicción, desde mayo (fecha del hallazgo) hasta octubre de 2002. Sin embargo, el caso sorprendentemente lo absorbió la Policía Nacional, bajo la coordinación no de un juzgado de Vigo, como correspondería, sino del de Tui.
Según explicaba Rosa, “han sido años de desgaste, de sufrimiento, de ver cómo las instituciones que nos tienen que proteger nos daban la espalda”, hasta el punto de que la familia “pedimos el archivo porque no confiábamos en la Justicia. Fue un shock descubrir un innumerable número de negligencias policiales”.
Ahora, se abre la posibilidad de una nueva vía, “porque creemos que este caso necesita una nueva mirada”, al tiempo que recuerda que el archivo provisional no debería ser el final, “porque quedan muchas preguntas por contestar y merecemos justicia”, sostiene la hermana de Déborah.
La resolución del crimen de Francisca Cadenas, en Badajoz, ha removido a esta familia: “La UCO logró resolverlo haciendo todo lo que nosotros pedimos que se hiciera y que nos rechazaron”.
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