El tren entre Vigo y Ourense pierde más competitividad

La conexión sufrió dos contratiempos en apenas dos meses: el cierre temporal durante un año de la línea del Miño y un reajuste horario en el AVE con viajes 12 minutos más lentos

Viejas traviesas ya apartadas en el paso por Chapela, con motivo de las obras de modernización del Miño.
Viejas traviesas ya apartadas en el paso por Chapela, con motivo de las obras de modernización del Miño. | Vicente Alonso

La conexión ferroviaria entre Vigo y Ourense no pasa por su mejor momento. En los últimos dos meses ha sufrido dos contratiempos que impiden que la ruta sea competitiva. Al menos, en los tiempos. Al cierre durante un año de la línea del Miño por obras de modernización, única que realizaba la conexión en línea recta desde Vigo, se suma un nuevo reajuste a partir del 20 de mayo que afectará a dos de las catorce rutas diarias entre la ciudad y Ourense. Ambas, prestadas por AVE. Casualmente, las dos conexiones más rápidas, que ven como su trayecto se demora 12 minutos al añadir un paso por Santiago.

La premisa de Renfe es simple: mejorar la conectividad desde todos los puntos de Galicia a Santiago. Para ello, han añadido para algunos servicios de alta velocidad paradas en la capital gallega. Actualmente, cuatro de los ocho servicios diarios AVE entre Vigo y Madrid (con paso por Ourense) contaban con parada en Santiago. A partir del día 20, serán seis los trenes que harán un pequeño desvío para entrar en la estación Daniel Castelao. Acceder a la terminal obliga a tomar un pequeño ramal ferroviario a la entrada de Santiago en vez de continuar por el desvío de Conxo y conectar con la bifurcación de A Grandeira en sentido Ourense o realizar la curva de A Igrexa en sentido Vigo. Ese desvío, con parada incluida y posterior salida al tener el tren que volver sobre sus pasos, acumula una demora entre 5-10 minutos, dependiendo de la cantidad de usuarios (que en Santiago suele ser alta).

Luego, la línea de alta velocidad entre Santiago y Ourense se ve afectada por una limitación de velocidad en prácticamente todo su recorrido. Una vía hecha para circular a 300 kilómetros por hora y que desde el 5 de febrero de este año ha recortado su velocidad: entre a Grandeira y el río Ulla a 230 kilómetros por hora y los 50 kilómetros restantes hasta Maside, a 200 kilómetros por hora ante irregularidades en la vía férrea. Eso hace que, actualmente, ese tramo entre Santiago y Ourense pierda entre 6-7 minutos con respecto a la velocidad estándar que debería circular en tren.

Todo ello repercutirá en los tiempos. Hasta el 20 de mayo, el tren más rápido, el AVE tempranero de las 6:00 horas, realiza el recorrido entre Vigo y Ourense en 1 hora y 23 minutos. Ese, precisamente, será un afectado por el paso por Santiago, que retrasa 12 minutos su llegada a Ourense. Así, el más rápido pasará a ser el último tren del día en Urzaiz hacia Madrid, al AVE a las 17:25 horas (1 hora y 27 minutos de duración). En sentido inverso, Ourense-Vigo, ninguno diario baja de la barrera de la hora y media.

El segundo agravio es el cierre durante un año de la línea del Miño, que conecta Vigo y Ourense bordeando el río. No obstante, esa conexión no puede competir en tiempo con la que circula por el Eje Atlántico, con una duración aproximada de dos horas y media. Insuficiente para ser competitivo y debido a la limitación existente en todo el tramo, marcado a 160 kilómetros por hora. El cierre se produce para modernizar, precisamente, ese tramo y adaptarlo al Corredor Atlántico. Así, ganar tiempo para poder competir la conexión Regional con la Media Distancia por Santiago. Tarea complicada por su trazado sinuoso.

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