El ‘Simione’, entre problemas mecánicos y coordenadas

La defensa del empresario vigués se enroca con los agentes de la Guardia Civil sobre la cadena de custodia, seguimientos y escuchas en la segunda sesión del juicio por el alijo

El empresario y armador vigués, con mascarilla en la primera sesión de la vista.
El empresario y armador vigués, con mascarilla en la primera sesión de la vista. | J.V. Landín

La segunda jornada del juicio por el alijo de casi tres toneladas de cocaína interceptadas en el buque Simione en 2022 estuvo marcada por el interrogatorio a los agentes de la Guardia Civil que participaron en las diligencias. La mayor parte de los que ayer declararon fueron citados por la defensa del principal acusado, el armador y empresario vigués Pablo G, para quien la Fiscalía pide hasta 13 años de cárcel y multas millonarias.

El abogado, que fue llamado al orden y que hizo constar su protesta en al menos media docena de ocasiones, se centró en la cadena de custodia de los documentos, móviles y efectos de los registros, así como en los seguimientos y escuchas, cuestionando qué tipo de instrucciones tenían sobre su representado.

Varios de los agentes o no habían participado directamente con este acusado o ni siquiera habían tenido acceso a las diligencias por lo que no pudieron contestar a las preguntas.

De la escasa información aportada en la segunda sesión del juicio, sí se aludió a las conversaciones telefónicas entre el armador y otro de los acusados durante la travesía. Uno de los guardias civiles sí aseguró que “se hablaba de problemas mecánicos del barco, pero también de puntos marcados y coordinados y de que todo iba perfecto, iba bien”. En este sentido, se volvió a insistir al preguntar sobre la documentación intervenida en el vehículo del empresario, el contrato del ‘Simione’ y un pen drive. El abogado aseguró si no era una travesía del buque hasta Portugal del buque para ser reparada, dejando entrever por dónde podría ir el testimonio de su representado, que pidió, junto al ciudadano angoleño también acusado, declarar al final de la vista.

También fueron interrogados los agentes por otros sujetos objetos de vigilancia y que aseguraron no se encontraban en la sala como procesados.

Fue, en suma, una sesión en la que apenas participaron el resto de partes, después de que la sorpresa la hubiera dado el primer día el capitán, exculpando, frente a todo pronóstico al armador y señalando a otra persona desconocida a la que se negó a delatar por miedo.

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