Las revisiones de piel crecen en las consultas en verano

El carcinoma basocelular, una herida que no acaba de curar o una lesión rosada que crece, es el tumor de piel más frecuente. Le sigue por volumen de casos el carcinoma epidermoide

Uno de los errores más frecuentes es pensar que solo nos exponemos al sol en la playa o la piscina.
Uno de los errores más frecuentes es pensar que solo nos exponemos al sol en la playa o la piscina. | Juancho Everman

En pleno verano y también en las fechas previas a las vacaciones aumenta el número de personas que acuden al dermatólogo para hacerse una revisión de la piel o de los lunares que les preocupan para afrontar con más tranquilidad la exposición al sol. La dermatóloga de Vithas Raquel Pardavila considera que los ciudadanos están cada vez más concienciados sobre la necesidad de detectar cuanto antes los cambios en la piel que el día de mañana pueden derivar en un cáncer. “A lo mejor no es nada, pero ante la duda es mejor consultar y cogerlo a tiempo”, subraya.

El cáncer de piel más peligroso es el melanoma, por eso es tan importante detectarlo de manera precoz. Señala que en la mayoría de los casos el melanoma parte de una lesión nueva, un lunar con aspecto muy feo que aparece de pronto, pero no suele producirse sobre lunares antiguos, aunque también puede ocurrir que uno de esos lunares cambie de color, de forma o que crezca. Hay distintos tipos de melanoma, que evolucionan más o menos rápido, desde el léntigo maligno (las manchas que aparecen en la cara en personas mayores) que va más lento a otros más agresivos, especialmente si se cogen en estadios avanzados.

Sin embargo, el melanoma no es el cáncer de piel relacionado con el sol más frecuente. El primer puesto es para el carcinoma basocelular, una herida que no acaba de curar o una lesión rosada que empieza a crecer y no cura. En segundo lugar, estaría el carcinoma epidermoide que suele aparecer en zonas que fueron dañadas por el sol y que son como unas cascarillas que se forman en la piel y que pueden caer y volver, o también una pequeña herida o un cuerno cutáneo.

La dermatóloga recuerda la necesidad de evitar quemaduras y una exposición solar crónica porque a la larga puede aumentar el riesgo de cáncer de piel.

Vithas tiene en plantilla a un total de seis dermatólogos.

“Olvidamos proteger nuca, orejas y el dorso del pie”

“Es importante evitar las horas centrales del día (de 12 a 17 horas), utilizar medidas de protección y recordar que no tomamos el sol solo cuando vamos a la playa o a la piscina, también lo hacemos en un paseo, una terraza o haciendo deporte al aire libre”, señala la doctora.

Raquel Pardavila asegura que uno de los errores más frecuentes se produce con la crema solar, porque la gente no se echa la cantidad suficiente (recomiendan hacerlo media hora antes de ponerse al sol) o no repite la operación cada dos horas. A mayores, las personas con pelo corto se olvidan a veces de proteger la nuca o las orejas, y hay también muchos que no se ponen crema en el dorso de los pies y luego se producen quemaduras.

Por otro lado, la dermatóloga afirma que es mejor elegir una crema con un factor de protección de 50. “Como no solemos echarla en condiciones ideales, es mejor optar por una protección alta para evitar el riesgo que quemaduras".

“Las quemaduras de la infancia nos pueden afectar a la larga”

La piel tiene memoria. Esto implica que las quemaduras o la exposición solar crónica que hayamos tenido en la infancia y en la adolescencia pueden repercutir a la larga, el riesgo de tener una lesión cancerígena es mayor.

Al margen de esto, en primavera y verano también son frecuentes las infecciones por hongos, normalmente asociadas a la humedad. Los tratamientos dependen de cada caso, desde el uso de cremas o geles hasta las pastillas. Además, para evitar que vuelvan es importante secar bien la zona todo el año. La recomendación es evitar la humedad, por ejemplo cambiando de camiseta después de correr, entre otras muchas precauciones.

Preguntada por las medidas básicas para el cuidado de la piel, señala que es importante hacer una limpieza de cara mañana y noche, con agua micelar o con algún otro producto en función del tipo de piel. Propone no ducharse más de una vez al día, con agua templada, con jabón suave y sin pasar mucho tiempo para no desgastar la barrera cutánea, secarse bien, echar crema hidratante y encima la crema de protección solar en las zonas que vayan a estar expuestas en primavera y verano.

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