El Puerto incrementa su blindaje con más vigilancia y controles
Contempla instalar marcadores de CO2 para detectar la presencia de personas que quieren saltar las vallas
La Autoridad Portuaria (APV) gastó 700.000 euros en blindar sus muelles con más de 200 cámaras y vigilancia permanente para evitar al máximo las entradas no autorizadas en el recinto, clave para el buen funcionamiento de la terminal marítima. Y ha funcionado, desde 2021, el número de personas que lograron colarse en la terminal ha sido mínimo. El último, unos polizones hace unos días que trataron de embarcar dese Bouzas hacia el Reino Unido, finalmente interceptados por la Policía Nacional y la Guardia Civil. Para la APV, se trataba de algo puntual. “Antes lo intentaban en Guixar y como no era posible probaron suerte con Bouzas”, señalaron ayer en la institución.
En todo caso, pese a la inversión realizada, se han puesto en marcha nuevas medidas para evitar problemas y que suban polizones a los barcos que operan en Vigo en líneas internacionales, que es el gran valor del puerto vigués. Fuentes de la Autoridad Portuaria indicaron que el último paso ha sido reforzar la plataforma de Bouzas con sistemas modernos de detección tanto en el vallado como con cámaras. Y como novedad, el Puerto ya contempla dar un paso adelante e instalar detectores de CO2 que permitirán detectar la presencia humana con mayor precisión incluso que las cámaras.
Para completar el nuevo despliegue, se ha reforzado mucho la vigilancia que lleva a cabo la Policía Portuaria junto con la Guardia Civil y sus perros, con los que inspeccionan los tráileres que llegan hasta los muelles, en ocasiones con personas escondidas.
Todo ello se une al vallado de tres metros de altura unido al sistema de vigilancia 24 horas con 206 cámaras repartidas a lo largo de todo el perímetro que han convertido al puerto en un espacio seguro, clave para garantizar que los operadores tengan confianza para atracar en los muelles sin temor a asaltos por polizones. Además de la videovigilancia, que se sigue desde una sala específica en la sede de la APV en la plaza de la Estrella, hay 34 portalones, de los que 17 están telecomandados desde el centro de control, así como 41 videoporteros y 13 lecturas de matrículas.
En el Puerto hay preocupación con garantizar la plena seguridad aunque también confianza en el resultado de los medios instalados en todos los puntos sensibles, especialmente Bouzas, Guixar-Areal y Berbés. En el pasado, hubo graves problemas y hasta un centenar de personas eran localizadas al año tratando de entrar en un barco para emigrar hacia Estados Unidos en el entorno de Guixar, donde atracan los grandes portacontenedores de las líneas con América. Y eso puso en acción a la APV, ante el temor de que las navieras optaran por abandonar Vigo y trasladar su actividad a otras ciudades, como sucedió en Santander, que llegó a tener más de 2.000 polizones al año: finalmente, se anuló la línea de ferry al Reino Unido.
A día de hoy, el transporte de personas ocultas en contenedores o zonas de carga son algunos de los métodos más utilizados por las redes de inmigración ilegal, llegando en algunos casos a proporcionarles alojamiento cerca de los recintos portuarios y trasladándolos en condiciones que ponen en riesgo su integridad física o incluso su vida. La Policía Nacional, junto a la Guardia Civil y agentes de la Policía Portuaria de Vigo intensifican los controles en la zona de carga y las instalaciones del puerto de Vigo para evitar la entrada y salida de polizones.
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