Rafael Torres
¿Europa se rinde?
El primer objetivo de Feijóo, y por tanto de Mañueco, es poner coto al crecimiento de Vox, que les está amargando las últimas elecciones autonómicas. Abascal, instalado desde antes del inicio de campaña en Castilla y León, ha convertido a su candidato, Carlos Pollan, en el "hombre invisible". De perfil más moderado que su antecesor Juan García Gallardo, que acabó expulsado de las siglas, sabe con quién se juega los cuartos.
La inmigración, en la región más despoblada de España, sigue siendo, sin embargo, el principal argumentario de la extrema derecha. Eso y el cabreo de ganaderos y agricultores con los acuerdos con Mercosur. Por eso el objetivo de Abascal es superar el veinte por ciento de los votos. Y eso es lo que intenta parar el PP.
Mañueco, que no tuvo empacho en cerrar filas con el Vox del exaltado Garcia Gallardo, se entenderá con Pollan, siempre que desde Madrid no se le diga lo contrario. Pero, antes, tendrá que hacerse perdonar su inacción y su mala gestión en los pavorosos incendios de este verano, que han dejado carbonizados los montes y campos. Y los que pueden dar una sorpresa, entre otras cosas por la fragmentación de la izquierda, son las siglas regionalistas como Soria ya, o Unión del Pueblo Leonés. Pese al menosprecio de los grandes partidos, los votantes de Burgos, León o Soria sólo ven a los líderes nacionales de visita en sus pueblos cada cuatro años, al igual que a Aznar, Rajoy o Isabel Diaz Ayuso, a los que el PP ha recurrido para ofrecer todas sus tendencias.
Otra victoria amarga, como las de Extremadura o Aragón, sería un descalabro para Feijoo porque demostraría que no es capaz de parar a Vox. Además de dificultar el futuro de Andalucía donde, hasta ahora, Juanma Moreno no ha necesitado a la extrema derecha. El candidato del PSOE hace lo que puede. Pero, pese a las décadas que lleva gobernando el PP, no parece que este sea el momento del cambio. Las encuestas vaticinan una derrota menos dolorosa, pero, derrota al fin. Ni siquiera el "no a la guerra", que tan lejos les queda a los castellanoleoneses va a sacarles de la oposición. El domingo serán los ciudadanos quienes elegirán papeleta y decidirán si la extrema derecha sigue creciendo, o ha llegado la hora de decir basta a una formación que ni come ni deja comer.
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