Manuel Orío
De uno y otro lado
En España emergen otros signos preocupantes de los efectos que, a medio plazo, pudiera tener para la sociedad toda, la persistencia de la no integración de un colectivo cada vez más numeroso y extendido. Marruecos lidera al conjunto de la población musulmana en nuestro país y conviene tener en cuenta, en perspectiva, algunas cuestiones. Según el Observatorio Permanente de lnmigración de 2024, en España vivían 896.076 marroquíes, de los cuales 226.859 estaban en Cataluña. Teniendo en cuenta que la tendencia demográfica implica el incremento exponencial de más población inmigrante de esta procedencia. Cabe recordar que el presidente del Senado marroquí, Enaam Mayara, tras recordar que las ciudades de Ceuta y Melilla están “ocupadas” no ha cesado de recordar que integrarlas plenamente en su país debe ser el objetivo de todos los marroquíes que viven en España. Y para ello ha recomendado a todos sus compatriotas que residen aquí a entrar en los partidos políticos españoles y a participar en las elecciones. Y en ese sentido, si adquieren la nacionalidad española no deben olvidar lo que son. Y “se deben animar a ser parlamentarios en el país cuya nacionalidad ostentan con el fin de defender los intereses de su patria [Marruecos] siempre que sea necesario”. Nótese que este personaje es la cuarta máxima autoridad de Marruecos y miembro de la cúpula del partido nacionalista Istiqlal.
En consecuencia, añade que “La comunidad marroquí ha de integrarse políticamente en los partidos españoles y participar en las elecciones, ya sean municipales o parlamentarias, para contribuir a acercar las posiciones de los dos países y formar un lobby que defienda las cuestiones relacionadas con la patria, con Marruecos. Se deben formar grupos de presión dentro del escenario político español, capaces de cambiar muchas posiciones a favor del Reino de Marruecos”.¿Y qué ocurrirá –como ocurre ya en el Reino Unido- con la venidera generación de españoles de origen magrebí, pero nacidos aquí? ¿Declararán que no se sienten leales al país o a la comunidad islámica? El ministro de Asuntos Exteriores de Maruecos, Nasser Bourita, afirma que la gestión de la educación en lengua árabe y cultura marroquí para los niños de la diáspora marroquí está preparada para una "transformación cualitativa" en la próxima fase, ya que la Fundación Mahometana para Marroquíes Residentes en el Extranjero asumirá la responsabilidad de esta competencia en el marco de la nueva estructura institucional para la gestión de los asuntos de la diáspora.
En la actualidad, en España son ya 394 centros educativos, tanto de primaria como de secundaria, que imparten un programa educativo de enseñanza de la lengua y la cultura árabe financiado por el gobierno de Marruecos, que nombra y paga a los profesores, sin control alguno en este sentido de las autoridades educativas de España Se trata del Programa de Enseñanza de Lengua Árabe y Cultura Marroquí (PLACM). Este programa se imparte ya en 12 comunidades. Cataluña es la región que cuenta con más centros que lo imparten: 125. Le siguen Andalucía, con 96 centros, y la Comunidad de Madrid, que cuenta con 70. Este programa en progresivo crecimiento sale de los acuerdos establecidos entre los gobiernos de España y Marruecos, sobre todo el Convenio de Cooperación Cultural entre ambos países, firmado en Rabat el 14 de octubre de 1980, y el Convenio de Asociación Estratégica en materia de Desarrollo y Cooperación Cultural, Educativa y Deportiva, firmado también en Rabat el 3 de octubre de 2012.
El objetivo de estos programas es “salvaguardar su identidad y vivir su cultura respetando la del país de acogida". El Gobierno de Marruecos se encarga de seleccionar a funcionarios de su Administración pública para hacer de profesores e impartir el programa a los alumnos en España. Ese profesorado no es supervisado por las autoridades españolas, sino que el aval que tiene es una Credencial de Misión y Destino otorgada por la embajada marroquí. Los cursos dependen de la Fundación Hassan II, fundación que se dedica a enviar imanes a países europeos para guiar a los inmigrantes marroquíes residentes en estas naciones. El Ministerio de Educación de España sólo facilita las aulas. La gran paradoja, es que frente al apoyo que presa la Generalitat, gobernada por el PSC, en cuanto a la divulgación del árabe y la cultura marroquí, mantienen una política contraria en el caso del castellano en todos los espacios, como evidencian las denuncias de familias que aseguran que las escuelas o institutos no respetan la sentencia del TSJC de impartir un 25% de horas lectivas en castellano.
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